Casa deseada por los 'millennials'

El 45% ve esencial una vivienda con bañera de hidromasaje / Pixabay

Una nueva generación de compradores adinerados -gracias a un aumento de la riqueza heredada- está impulsando el mercado de viviendas de lujo en EEUU. Estos nuevos demandantes exigen espacios más grandes y acabados más elegantes, según un informe que anuncia “el surgimiento de una nueva aristocracia” en la sociedad estadounidense.

Según el estudio, los compradores potenciales con edades menores de 50 años representan la mayoría de los que compran casas con un precio de 1 millón de dólares o más. Casi una cuarta parte de los consumidores de lujo, de entre 25 y 49 años, buscan para su próxima compra una vivienda de 1.850 m2, característica que solo coincidió con el 6% de los encuestados mayores de 50 años.

El informe se basa en una encuesta realizada por Luxury Portfolio International en diciembre de 2017 a más de 500 consumidores con al menos 1 millón de dólares en activos invertibles.

Para el 45% de los encuestados el contar con una bañera de hidromasaje es “esencial. Por su parte, el 52% de los consultados ve necesario disponer de electrodomésticos de cocina de grado comercial y el 54% cámaras de seguridad de vista múltiple. La cercanía a buenos restaurantes fue el aspecto que obtuvo mejor valoración de la encuesta, seguido de la proximidad a la familia.

Para entender esta situación, se debe saber que tres de cada cinco encuestados menores de 50 años esperan heredar al menos un millón dólares, con una herencia promedio de 3,8 millones. Según el informe, más de 171.000 familias dieron regalos de al menos 1 millón de dólares entre 2011 y 2014. Una cifra muy superior a la que se registró entre 2007 y 2010, cuando tan solo 7.600 familias hicieron donaciones de esta cifra.

Este informe también señala que el catálogo de viviendas en el mercado inmobiliario estadounidense podrá cubrir la demanda de esta nueva aristocracia, ya que, en los años posteriores a la crisis hipotecaria, los constructores se enfocaron en la edificación de casas y apartamentos más grandes y más selectos. Esto provocó una escasez de oferta en vivienda asequible.

El tamaño medio de las casas se ha reducido tenuemente desde su máximo en 2015, pero las nuevas viviendas actuales son todavía un 50% más grandes que cuando la Oficina del Censo de los Estados Unidos comenzó a realizar el seguimiento a finales de la década de 1970.