Gtres

Gtres

El último censo oficial en Japón de 2015 reveló que había 3,4 millones de personas de entre 40 y 50 años que no se había casado y seguía viviendo con sus padres. El gobierno nipón ha desarrollado planes para ayudar a 300.000 personas en los próximos tres años que fueron excluidas del mercado laboral en los últimos 20 años, con el objetivo de darles una nueva oportunidad de trabajo y lograr su emancipación familiar.

“Las oportunidades solo pasan una vez en la vida”. Esta frase tan tajante suele resumir el estricto sistema de contratación en la tercera mayor economía del planeta. Los estudiantes universitarios tras su graduación tienen las mejores oportunidades para conseguir un buen puesto de trabajo fijo, asalariado, con posibilidad de ascensos y promociones regulares. Si no pueden coger este tren, se está prácticamente condenado a pasar por trabajos mal pagados, con pocas posibilidades de ascenso y ninguna seguridad laboral.

La potente economía japonesa lleva desde finales de los años 90 de Japón sin un crecimiento significativo, y con la crisis ls empresas redujeron significativamente las nuevas contrataciones para proteger a los trabajadores más veteranos. Se dice que el mercado laboral entró en una “Edad de hielo” que empezó a dejar fuera a una toda una generación que actualmente cuenta entre los 40 y 50 años y que ya han sido sobrepasados por la generación posterior, más joven y con mayores posibilidades mantener la tendencia del mercado trabajo. Quién va a repescar a los trabajadores que se han quedado en barbecho durante años.

Para reducir costos y proteger a los trabajadores más veteranos, las empresas recurrieron a contratos temporales, que ofrecen salarios más bajos y beneficios sociales más reducidos. Esos trabajos son los primeros en eliminarse durante una recesión, pero también son los primeros en volver a agregarse durante una recuperación. Se creó una nueva subclase de trabajadores no regulares, que hoy constituye alrededor del 40% de la fuerza laboral de Japón. Las mujeres representaron el 68% de este contingente en 2019.

Japón estima que cuenta con 613.000 ‘hikikomori ‘de mediana edad, un término que generalmente se usa para describir a los adolescentes socialmente retraídos que se esconden en sus habitaciones, según una encuesta del gobierno nipón publicada en marzo de 2019. Entre los que tenían poco más de 40 años, uno de cada tres afirmó que se había encerrado porque tenía problemas para encontrar o mantener un trabajo tras terminar la escuela.

Fuera del mercado laboral a los 20 años

Los medios de comunicación se hicieron eco de este problema social tras un crimen terrible, al que bautizaron como el “Problema 8050”, en referencia a los japoneses de mediana edad solitarios que viven con sus padres ancianos. El brutal ataque con cuchillo en una parada de autobús en Kawasaki en mayo de 2019, perpetrado por un hombre de unos 50 años que había estado sin trabajo durante muchos años y que vivía con su familia, dejó dos fallecidos y 18 heridos, incluidos niños en edad escolar. El atacante se apuñaló hasta su muerte.

Un mes después del ataque, el Gobierno dio a conocer sus planes para ayudar a quienes fueron excluidos del mercado laboral en su juventud para ofrecerles puestos de trabajo a tiempo completo, con el objetivo de alcanzar a 300.000 personas durante tres años.

En el reportaje de Bloomberg se pone el ejemplo de Michinao Kono, un hombre de 45 años sin trabajo que nunca ha abandonado la casa de sus padres. Kono parecía destinado desde su nacimiento a tener un futuro prometedor. Su padre trabajaba en una de las legendarias casas comerciales de Japón, las industriales que fueron la columna vertebral de la economía de posguerra. Su padre ganó lo suficiente para pagar un automóvil y una casa con patio delantero, lo que marcó a la familia como una familia acomodada en un país que adoptó la frase «100 millones (de habitantes), todos en la clase media».

Kono ingresó en la Universidad de Kyoto, la segunda más antigua de Japón y una de las más selectivas, pero su falta de habilidades sociales lo convirtió en un solitario. Poco a poco se fue alejando de ritual llamado ‘shushoku katsudo’ («actividad de búsqueda de empleo») en el que los estudiantes universitarios se visten con trajes negros o azul marino para asistir a eventos de reclutamiento abarrotados y someterse a entrevistas grupales maratonianas.

Tras el fracaso después de ocho años en la universidad y sin encontrar trabajo se refugió en casa de sus padres. Los días se convirtieron en semanas, y los meses se convirtieron en años.

Las mujeres solteras a los 40 lo tienen aún más difícil

La situación para las mujeres sin trabajo, ni casa en estas edades es aún más complicada, en un país donde las actitudes tradicionales sobre los roles de género han evolucionado lentamente a pesar de las políticas gubernamentales diseñadas para acelerar este cambio.

La administración del ex primer ministro Shinzo Abe presionó para igualar los salarios, mientras el principal mandatario nipón se jactaba con frecuencia del récord de mujeres en el mercado laboral durante su mandato. Una promesa nunca cumplida.

Los trabajos para las mujeres se pagan de media un 30% menos de lo que ganan sus colegas masculinos haciendo esencialmente el mismo trabajo, ya que la mayoría sigue viviendo con sus padres. Las expectativas de muchas empresas son que las mujeres renuncien una vez que se casen.

El artículo de Bloomberg toma la palabra a Yu Takekawa, de 38 años, desempleada desde marzo que se las arregla con sus beneficios y ahorros por desempleo. Licenciada en la Universidad Rikkyo, en la especialización de literatura alemana, tomó la decisión de buscar empleo en una empresa de distribución, aunque le ha permitido escribir tres libros. La recesión la fue llevando por contratos intermitentes en empresas inmobiliarias y le ha ido castigando con problemas sociales y de autoconfianza.

Ambos acuden a una organización sin fines de lucro que acerca a los recluidos de mediana edad y a sus ancianos padres y organiza reuniones en las que comparten sus historias para salir del aislamiento. Pero esta situación se está agravando con la llegada del coronavirus.

Mayor incertidumbre con el coronavirus

La economía de Japón se contrajo un 28% interanual en el trimestre de abril a junio, la mayor caída desde el período de posguerra. Algunas grandes empresas como Japan Airlines Co. o el touroperador HIS han dejado de reclutar estudiantes universitarios, mientras que casi el 78% de los encuestados de un estudio realizado a pequeñas y medianas empresas por la Cámara de Comercio e Industria de Japón a mediados de verano confirmó que la pandemia está afectando la contratación de futuros graduados.

La encuesta de Recruit Works Institute mide el nivel anual de vacantes para recién graduados en las empresas. Para la promoción de 2021, se prevé que la proporción se reduzca a 1,53 puestos de trabajo por graduado, desde 1,83 de este año. La Edad de Hielo del empleo parece que vuelve a Japón.