Nick Tart

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Vivir en una vieja estación de tren con sus respectivos vagones reconvertidos en habitaciones poder ser la mejor manera de escapar la ciudad en tiempos de pandemia en Gran Bretaña. Esta singular propiedad se vende por 950.000 libras, poco más de un millón de euros al cambio actual.

Si hace poco hablábamos de la vivienda más estrecha de Londres, ahora nos desplazamos más al norte hasta las Midlands de Gran Bretaña, donde se encuentra la antigua estación de ferrocarril Coalport West. En uso desde 1862 en la línea Severn Valley, que unía Hartley con Shrewsbury, ciudades inglesas, cerca de la frontera con Gales para el transporte de pasajeros y el carbón.

Pero en los años 60 del siglo pasado cerró por su desuso y quedó abandonada a la intemperie. Hasta 2004 no recuperó vida cuando sus nuevos propietarios la convirtieron en vivienda. Aprovecharon las vías del tren para comprarse dos vagones de ferrocarril Mark 1 Great Western, del mismo tipo que se utilizaron en la línea de Severn Valley en los años cincuenta y principios de los sesenta. Lo restauraron para sacarlo como alojamiento vacacional.

La casa de la estación tiene tres salas de recepción, dos dormitorios en la planta baja y tres en el primer piso, mientras que la sala de espera en la plataforma opuesta se utiliza actualmente como oficina.

Mientras que los vagones se dividen en dos casas, una con sala de estar y una cocina de planta abierta y tres dormitorios, mientras que el otro tiene dos dormitorios, ambos con baños en suite con hidromasaje.

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