Patrick Reynolds

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Esta pequeña casa de vacaciones revestida de madera se encuentra en el valle de Cardrona en los Alpes de Nueva Zelanda. Un lugar que sirve de escapada para un fin de semana o unas vacaciones con capacidad para 10 personas en apenas 75 m2.

El edificio de una sola planta se divide en dos volúmenes distintos, uno para vivir y otro para dormir. Están conectadas a través de un espacio exterior cubierto, que destaca por una chimenea de piedra maciza y se puede cerrar con grandes contraventanas de madera. En total, la vivienda puede alojar hasta 10 personas: dos en el dormitorio principal, seis en literas y otras dos en sofás cama en el salón.

Esta casa de vacaciones cuenta con formas simples y rectilíneas y una selección de materiales: revestimiento de madera, hierro corrugado y piedra local. Todos los revestimientos internos están hechos de madera contrachapada. Las grandes mamparas correderas y contraventanas dan flexibilidad al diseño. Permiten que la casa esté cerrada y a la sombra del sol o abierta a los elementos.

Su característica principal es sin duda la gran ventana en la pequeña elevación del espacio habitable. Durante el día, sirve para acercar a la familia al aire libre, mientras que, por la noche, los interiores cálidamente iluminados crean un faro hogareño en el paisaje.

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