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Estamos a las puertas del primer aniversario del referéndum no pactado del 1 de octubre de 2017. Hace justo un año el mundo estaba pendiente de cada movimiento que hacían en Cataluña los políticos abanderados por Carles Puigdemont y la correspondiente respuesta del Estado. Por aquel entonces eran muchas las voces que avecinaban un cataclismo para una de las regiones más importantes y ricas de España.

Durante los primeros meses esas previsiones se cumplieron: llegaron algunos síntomas claros de debilidad. El paro subió en Cataluña al mayor ritmo desde 2008, las compraventas de viviendas también se frenaron y el aeropuerto de El Prat registró el número más bajo de viajeros en dos años. Además, miles de empresas decidieron trasladar su sede social a otras regiones en búsqueda de estabilidad y Barcelona perdió la sede de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), que acabó en Ámsterdam por mandato de la Comisión Europea.

Sin embargo, y pasada la tempestad inicial, las consecuencias del primer año del pulso separatista no han sido en general tan trágicas como se podía pensar. Es cierto que la mayoría de las empresas que se marcharon no han vuelto, que las exportaciones han caído, que los inversores extranjeros están frenando sus inversiones y que Barcelona ha salido de la lista de las ciudades con mejor reputación del mundo.  

Pero también hay datos que permiten calmar los ánimos: el PIB regional sigue creciendo más que el conjunto del país, el paro continúa bajando y los turistas foráneos han llegado a raudales. En el mercado de la vivienda, la compraventa ha ido en aumento en las diferentes provincias catalanas y lo mismo ha pasado con el precio tanto de venta como del alquiler. Es decir, el 1-O no ha impactado negativamente en la decisión de compra o alquiler del consumidor final.  

Y es que, como resume el mercado inmobiliario regional, “lo que está fallando es la inversión, no los fundamentales”. Repasamos con datos cómo está Cataluña un año después del 1-O:

La economía se ralentiza, pero crece más que la española

Cataluña ha sido en los últimos años uno de los motores de la economía nacional. Y lo sigue siendo, aunque su ritmo de crecimiento se está ralentizando en mayor medida que el conjunto del país. En lo que llevamos de año, el PIB regional está creciendo a un ritmo trimestral del 0,7%, dos décimas por debajo del nivel del pasado verano. En cambio, en el conjunto del país, el descenso es de una décima, hasta situarse en el 0,6%.

A pesar de que la desaceleración es más patente en la comunidad catalana, su economía sigue creciendo por encima de la media. En el segundo trimestre el alza anual se sitúa en el 3,1%, frente al 2,7% del conjunto del país. Según la Cámara de Comercio de Barcelona, el PIB regional cerrará el año con un alza del 3,1%, entre tres y cuatro décimas por encima de lo que esperan los expertos para el PIB doméstico.

El paro ya está por debajo del 12%

Cataluña no solo crece más que el conjunto del país, sino que tiene un menor porcentaje de población activa en situación de desempleo.

No obstante, si miramos la caída porcentual del paro descubrimos que la región se está comportando en línea con la media nacional: desde finales de 2016, la tasa de desempleo ha bajado más de 3 puntos en ambos casos, mientras que desde el 1-O el descenso ha sido de más de un entero. Sin embargo, la principal diferencia entre ambas es que, mientras en el conjunto del país la tasa se mantiene por encima del 15%, en Cataluña ya ronda el 11,4%. Según los expertos, ése se ha convertido en el nivel de paro estructural del conjunto del país como consecuencia de la crisis.

El turismo crece, pero sin batir récord

Si miramos la evolución del número de turistas extranjeros en Cataluña y España descubrimos una ralentización similar desde el pasado verano. Ni la región ha vuelto a recibir 2,5 millones de visitantes en un solo mes, ni el conjunto del país ha captado más de 10 millones. No obstante, desde que se produjo el referéndum independentista, el volumen de turistas ha crecido, sobre todo en plena campaña de verano.

Los turistas se gastan menos dinero

El gasto medio diario de los turistas extranjeros es una de las pocas variables en las que Cataluña ha evolucionado peor que la media de España: si en el caso catalán la cifra ha bajado desde los últimos meses del año pasado, en el conjunto del país ha crecido. No obstante, el gasto medio en la región supera de largo el promedio nacional.

Stock de vivienda en venta y en alquiler

El número de anuncios a la venta en las diferentes provincias de Cataluña no ha sufrido grandes cambios desde el 1 de octubre del año pasado. El comportamiento que ha tenido es similar al registrado en Madrid, según datos de idealista.

Lo mismo ha ocurrido con el stock de viviendas en alquiler: el referéndum del pasado 1 de octubre no ha tenido impacto en las cuatro provincias catalanas. De hecho, en el gráfico se ve claramente cómo el stock en Barcelona sigue la misma tenencia que en Madrid.

Evolución de la venta de casas y del precio

Desde el 1 de octubre, la venta de viviendas en lugar de bajar ha subido, según datos del INE. En las cuatro provincias, la compraventas se ha incrementado hasta el pasado mes de julio, el último mes disponible. Por ejemplo, en Barcelona ha aumentado de 3.993 en octubre de 2017 a 5.044 en julio.

En cuanto al precio de venta en Barcelona capital (por ser la ciudad con más actividad económica), el comportamiento en los diferentes distritos ha sido normal: de pequeñas suidas y bajadas, pero dentro de la normalidad. En los distritos de Ciutat Vella y Eixample el precio medio del m2 marcó máximos históricos durante el tercer trimestre del año, justo antes de la fecha señalada.

Tocante al precio del alquiler, el comportamiento también ha estado dentro de un escenario normal. De hecho, en Nou Barris el precio m2 registró máximos en el segundo trimestre de este año, al llegar a los 13,2 euros el m2 y en Sant Andreu, lo hizo en la recta final del año pasado, al situarse en 13,6 euros el m2. 

Cataluña exporta menos y España, más

Otra variable en la que Cataluña se ha comportado peor frente al conjunto del país es en materia de las exportaciones. Entre octubre y el pasado mes de junio, último dato disponible, en la región se ha producido un descenso equivalente a 200 millones de euros. En cambio, en ese mismo periodo, en España el volumen ha subido en casi 500 millones de euros. Ahora bien, los datos de junio en ambos casos están por debajo de los niveles alcanzados en marzo de 2017, cuando las ventas al exterior marcaron máximos de estos últimos dos años.

La inversión extranjera se resiente; despunta Madrid

Puede que esta sea, sin duda, la variable que más ha sufrido en los últimos tiempos. Coincidencia o consecuencia, lo cierto es que desde el verano de 2016 los foráneos cada vez invierten menos en Cataluña. Los datos de la Secretaría de Estado de Comercio sitúan en 992,89 millones de euros la inversión extranjera directa bruta en la región en el primer semestre de año, lo que arroja una caída cercana al 41%. En cambio, en ese mismo tiempo la inversión se ha disparado en Madrid: entre enero y junio ha captado 8.383 millones de euros, un 43,6% más que en la primera mitad de 2017.

El conjunto de España también ha registrado una subida interanual, aunque mucho más moderada: la inversión total en el primer semestre se ha quedado al borde de los 12.000 millones de euros, un 1,2% por encima del volumen registrado el pasado ejercicio.

La inversión inmobiliaria en Cataluña, a dos ritmos

La inestabilidad política no pasó factura de manera destacable al sector inmobiliario en Cataluña, si bien el interés inversor desaceleró en el último trimestre del pasado año. Según datos de la consultora inmobiliaria CBRE, la inversión inmobiliaria en Cataluña alcanzó en 2017 los 2.093 millones de euros, un 17% menos que el año anterior, si bien los expertos del sector señalan que uno de los problemas fue la falta de producto, más que la de demanda.

Según datos de JLL, el último trimestre de 2016 la inversión inmobiliaria en Cataluña en todos los sectores fue de 352 millones de euros, mientras que en el primero de 2017, fue de 547 millones de euros. Un año después, en el cuarto trimestre de 2017 y el primero trimestre de 2018, los seis meses posteriores al 1 de octubre, la inversión conjunta no superó los 540 millones de euros, mientras que en Madrid, por ejemplo, la inversión en el mismo periodo fue de 2.130 millones de euros.

No obstante, los profesionales del sector coinciden en que los datos de los dos últimos trimestres han ido mejorando en Cataluña y las previsiones son buenas: “Por ejemplo, si hacemos foco en el mercado de inversión el negocio de las oficinas, los datos del tercer trimestre de 2018 son mejores que los de 2017”, explican desde la consultora inmobiliaria Cushman&Wakefield.

Han salido casi 4.000 empresas de Cataluña

La estabilidad política que se vivió en Cataluña en los días posteriores al 1-O se trasladaron, irremediablemente, al entorno económico. Cerca de 4.000 empresas trasladaron su sede fiscal desde Cataluña a otros puntos de España por la incertidumbre, según datos del estudio trimestral elaborado por D&B Informa.

Desde el segundo trimestre de 2017 hasta el segundo trimestre de 2018 fueron 3.933 las sociedades que salieron de Cataluña, mientras que en el mismo periodo sólo 572 constituyeron una sociedad en tierras catalanas.  Madrid, por ejemplo, fue una de las beneficiadas de estos traslados: si en el tercer trimestre de 2017 fueron 245 las empresas que escogieron la capital para instalar su sede social en el cuarto trimestre de 2017 el número se disparó a 1.085