El propietario de una vivienda en la isla de Tenerife se convierte en okupa de la misma después de intentar lograr un acuerdo de desahucio por la vía legal con su inquilino moroso. Al enterarse de que subarrienda las habitaciones, ideó un plan para poder entrar en la casa sin violencia y cambiar la cerradura. Así se las tienen dar más de un propietario con morosos y okupas dentro. 

Juan Carlos Yanes es propietario de un chalet adosado en Granadilla de Abona, uno de los municipios de la costa sur de Tenerife, de los más turísticos de esta isla canaria. Juan Carlos trabaja en la hostelería y lleva desde 2014 en Menorca, por lo que decidió alquilar su casa mientras vivía en Baleares. Lo que no se podía pensar que dos años después, su tranquilo alquiler se convertiría en una pesadilla ante los continuos meses en los que su arrendatario no le pagaba las mensualidades de la renta del alquiler. 

Visto lo visto, comenzó el proceso de arbitraje para llegar a una solución, una cláusula que se incluía en el contrato de alquiler. Pero mientras el inquilino moroso no recogiera las notificaciones no podía empezar el proceso. Ante la imposibilidad de contactar, el tribunal de arbitraje emitió un dictamen firme por que el inquilino debía abandonar la casa. Cosa que no ocurrió. 

Ante ellos, Juan Carlos ideó un plan para poder entrar en su casa y recuperar su propiedad. Llevaba tiempo conociendo que se estaban subarrendando las habitaciones, por lo que se alió con varios familiares para hacer pasar por turistas, y lograr ‘alquilar una de las habitaciones.  

Una vez dentro uno de los familiares, y cuando se encontraba solo en la vivienda, abrió la puerta a Juan Carlos y otro familiar para cambiar la cerradura. 

El caso se encuentra ahora en tribunales, ya que el inquilino moroso denuncia a Juan Carlos por amenazas. El propietario, por su parte, hará valer el laudo arbitral y solicitará los 30.000 euros en rentas sin pagar y por subarrendar la vivienda sin permiso.