Las estancias turísticas, en un lugar tan predilecto como destino vacacional como lo son las Baleares, pueden suponer un impacto en el mercado inmobiliario. Por eso se creó la Ley autonómica de alquiler turístico 6/2017. Pero un reciente estudio de la Federación Española de Asociaciones de Viviendas Turísticas (FEVITUR) revela que esta oferta ha caído un 34,74% el último año, y representa solo un 1,42% del parque de viviendas de su capital, Palma de Mallorca.

Hace menos de un mes, saltaba la noticia de que muchos propietarios de viviendas turísticas de Baleares ponían sus viviendas a la venta, por una parte para aprovechar la revalorización de estos inmuebles donde, por otra para evitar las multas de las restricciones del Govern balear, para evitar oferta ilegal y que reduzca el daño en el mercado residencial.

En ese contexto, la FEVITUR encargó un estudio para analizar el mercado de viviendas de uso turístico en esta Comunidad Autónoma. ¿Ese tipo de viviendas tienen un impacto en el precio del alquiler? Según los datos del estudio, en los años 2016 y 2017 el alquiler residencial subió un 12% y la oferta de viviendas turísticas se redujo en el mismo periodo un 34,74%.

El estudio contabiliza un total de 40.675 viviendas vacacionales en Baleares. Eso representa un 6,93% del parque de vivienda de toda la Comunidad Autónoma (unas 587.000 viviendas). En ese sentido, los datos revelan que las viviendas de segunda residencia son un 14,61% del total. Otra cifra que destaca es la de viviendas vacías: 71.255, lo que supone un 12,44% del parque balear.

Según Almudena Ucha, directora de Rentalia: “Al igual que ya se demostró en Madrid, dónde las viviendas turísticas apenas suponen un 0,7% del parque inmobiliario, se vuelve a demostrar que en otra gran ciudad como Palma el porcentaje de viviendas turísticas es mínimo, así como su impacto sobre el precio del alquiler residencial”. 

“Basar las decisiones políticas y fiscales en el mantra de que las viviendas turísticas influyen en el precio del alquiler residencial es un error que pone el foco en el lugar incorrecto y que afecta negativamente a miles de familias cuyos ingresos dependen de las viviendas turísticas.”