Todos los años se invierten millones de euros en mejorar viviendas unifamiliares para aumentar su valor en el mercado y posteriormente venderla o alquilarla, tratando de sacar el mayor beneficio posible de las mejoras realizadas. Pero ¿realmente vale la pena invertir tanto dinero en una vivienda para después no disfrutar de las obras?

Aquí van algunos ejemplos de proyectos ideados para aumentar el valor de las casas, según los datos proporcionados por Zaask

La puerta de entrada

En una vivienda unifamiliar, es importante que la puerta esté en buen estado a nivel estético y que garantice la seguridad en el hogar.

Tienes la posibilidad de comprar una puerta y contratar a un profesional que te la instale o dejar que realice todo el trabajo el profesional, incluida la adquisición de materiales. Esta segunda opción es más costosa que la primera, pero te ahorra tener que comprar la puerta y evita que puedas adquirir un producto que no se ajusta exactamente a lo que tu vivienda necesita.

Aislar la vivienda

Especialmente si en la parte del ático hay habitaciones o si se trata de una vivienda antigua. Una casa que esté bien aislada ahorra entre un 10% y un 50% en gastos de electricidad y calefacción y garantiza que la vivienda tenga una buena temperatura, tanto en los meses con más frío como en los más calurosos. Que la casa esté bien aislada es fundamental para que una persona desee comenzar a vivir en ella.

Cambiar la puerta del garaje

Las puertas de garaje de hoy en día son mucho más fuertes, seguras y aíslan mejor que las puertas construidas hace solo 15 años. Una nueva puerta funcionará mejor, dará más seguridad a la vivienda y hará el exterior de tu casa más atractivo.

Cambiar las ventanas

La sustitución de las ventanas no sólo mejora el valor de la vivienda, sino que le da muchos puntos al poder asegurar a la persona que la compre que el precio de la casa le asegura la mejor calidad y será recuperado con todo lo que se va a ahorrar en facturas.

Si has cambiado las ventanas hace poco, no está demás revisar que continúen aislando bien, realizando una revisión de mantenimiento, que puede incluir también el resto de la casa.

Pequeños cambios en la cocina

Que la casa tenga una buena cocina suele ser uno de los requisitos más solicitados por una persona que desea comprar una vivienda. Su reforma abarca tantos aspectos como te puedas imaginar y el presupuesto se podrá ajustar dependiendo de lo que desees mejorar.

Puedes hacer pequeños cambios (pero no por ello menos importantes) como cambiar los armarios, sustituir la encimera, instalar una placa de inducción, pintar la pared con algún color cálido o cambiar el suelo.

Arreglar el jardín

Si cuentas con un espacio exterior y últimamente has dejado de cuidarlo, ten en cuenta que el jardín es lo primero que se ve cuando alguien llega a la vivienda (a no ser que se encuentre en la parte trasera). Es fundamental que esté en buen estado, hace que la casa sea más acogedora y facilita el aprovechamiento del terreno del que se dispone.

Si es verano, no lo dudes y planta flores que den un toque de color y alegría al exterior de la vivienda. Un pequeño cambio puede conllevar una gran diferencia.