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El Indicador Multidimensional de Calidad de Vida (IMCV), publicado por el INE, confirma que los españoles han vivido en peores condiciones durante 2020 frente a los años anteriores. La pandemia del coronavirus ha marcado los principales indicadores, como la disminución de la esperanza de vida por el covid-19, pero también empeoran los indicadores relacionados con la vivienda, como la población que sufre problemas por ruidos (22%) o la que reside en hogares con deficiencias estructurales (20%) o con falta de espacio (7,6%).

Según los datos del IMCV, la calidad de vida en España descendió en 2020 tras haber crecido ininterrumpidamente desde 2014, con la salida de la crisis anterior. El índice alcanzó el año pasado los 101,71 puntos, frente a los 102,06 puntos de 2019, el más alto alcanzado hasta el momento.

Las dimensiones de Salud, Entorno y medioambiente y las de Condiciones materiales de vida, donde se incluyen las relacionadas con la vivienda, son las que más han acusado el impacto de la pandemia del coronavirus que estalló en 2020, y que ha producido una crisis sanitaria que continúa con la actual crisis económica.

La disminución de la esperanza de vida por la pandemia del covid-19 ha sido la principal causa de este descenso, pero también han empeorado indicadores más subjetivos, algunos relacionados con la vivienda y su entorno.

Este Índice de Calidad de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE) tiene carácter experimental y está compuesto de nueve dimensiones que agrupan un total de 55 indicadores, que provienen de muy diversas fuentes, “muchas de las cuales no ofrecen datos anuales. Por ello se actualizan anualmente únicamente seis dimensiones, unos 34 indicadores”, aclaran desde el organismo.

Entre esas condiciones de salud, entorno, medioambiente y materiales se introduce la vivienda en sí misma, pero también las condiciones del entorno en que esté situada (ruidos, contaminación, problemas medioambientales, delincuencia o vandalismo, etc.).

Uno de los indicadores que peor ha evolucionado en el último año ha sido el del porcentaje de población que sufre problemas de ruidos producidos por vecinos o del exterior, que afecta al 21,9% de los habitantes frente al 14,1% que se registraba en 2019. Es el peor dato registrado en este apartado desde 2009.

Otros problemas son los relacionados con la estructura de la vivienda, que van desde presentar goteras, humedades en paredes, suelos, techos, o podredumbre en suelos, marcos de ventanas o puertas, hasta disponer del espacio suficiente o tener problemas de falta de espacio, y no poder mantener una temperatura adecuada en el hogar.

Según la encuesta, los hogares con determinadas deficiencias en la vivienda alcanzaron al 19,7% de la población, aumentando cinco puntos porcentuales más que en 2019 y alcanzando su mayor porcentaje desde 2010.

Algo menor es el porcentaje de la población que declaró sentirse con falta de espacio en la vivienda, hasta un 7,6% en 2020, pero son más de 2,5 puntos porcentuales más que en 2019 y su porcentaje más alto desde la toma de referencias desde 2008.

Se reduce el número de hogares que tiene que hacer el mayor esfuerzo para pagar la vivienda

Pero no todos los indicadores son negativos en el año marcado por la pandemia. En 2020 disminuyó el porcentaje de población cuyos gastos en vivienda suponía al menos el 40% de su renta disponible total del hogar, bajando del 8,5% de 2019 al 8,2% del pasado año. De hecho, sigue descendiendo año tras año desde el pico alcanzado en 2014, cuando un 10,9% de la población tenía serias dificultades para pagar la vivienda o el alquiler.

El indicador también tiene en cuenta otro tipo de gastos como el seguro de la vivienda, gastos comunitarios, impuesto sobre bienes inmuebles, tasa de recogida de basura y otros impuestos municipales, reparaciones y mantenimiento regulares.

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Como norma general, se considera que la tasa de endeudamiento de una familia nunca debería superar el 40% de sus ingresos. De hecho, la mayoría de los bancos aplican una tasa de endeudamiento entre el 30-35%. Uno de los factores que puede haber favorecido esta reducción del número de hogares con sobreesfuerzo en los gastos relacionados con la vivienda es el aumento de la capacidad de ahorro de las familias durante la pandemia.

La caída del consumo de los hogares fue más acusada que la de las rentas durante lo peor de la pandemia, que además se vio apoyada por las medidas públicas dirigidas a mitigar los efectos de la pandemia, como los ERTE o la flexibilidad a la hora de instalar el teletrabajo en casa. Aunque, hay que decir, como ya apuntó el Banco de España que «los hogares de rentas más altas son los que más han logrado ahorrar».

El mercado residencial, según el último informe de idealista correspondiente a octubre, cierra con una caída interanual del precio del alquiler en España del 7,1% hasta establecerse en 10,5 euros/m2, mientras que por parte de la vivienda usada en venta ha registrado una subida del 3,7% interanual, situándose en 1.816 euros/m2.

Por otro lado, los datos de satisfacción general con la vivienda no están actualizados a 2020. La última edición se incluyó en 2018 alcanzó una satisfacción media es de 7,3 puntos. En aquella ocasión, un 48,1% de población manifestó un nivel de satisfacción con la vivienda de 7 a 8 puntos (con un máximo de 10). Otro 23,8% le puso la mejor nota, entre un 9 y un 10. Un 21,8% le puso un aprobado raspado, de 5 a 6 puntos, mientras que ‘solo’ un 6,2% de la población suspendía el tipo de hogar en el que residía (de 0 a 4 puntos).

Navarra, Rioja y Aragón contaron con la mejor calidad de vida en 2020

En los resultados generales de la encuesta por comunidades autónomas, Navarra, La Rioja y Aragón presentaron los niveles más elevados de calidad de vida. Por el contrario, Andalucía, Canarias y Murcia presentaron los peores porcentajes.

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En un resumen general, País Vasco destacó en los indicadores de condiciones materiales de vida, trabajo y educación; Navarra alcanzó los mejores porcentajes en salud y entorno y medioambiente, mientras que Cantabria lo hizo en ocio y relaciones sociales y en seguridad física y personal. Finalmente, Baleares lo hizo en gobernanza y derechos básicos y experiencia general de la vida.

En los puntos relacionados con la vivienda, se mantiene en la mayoría de ellos la tendencia general. En el indicador de problemas de ruidos producidos por vecinos o del exterior, los mayores porcentajes se dieron en Ceuta (34,1%) Murcia (33,6%), Canarias (30,4%) y Melilla (30%), deteriorándose en más de 15 puntos porcentuales en los tres casos. Mientras que en Extremadura (11,5%), Castilla-La Mancha (12,3%) y Castilla y León (12,9%) se dieron las cifras más bajas de contaminación acústica. De hecho, dos regiones como Baleares y País Vasco, que presentaban los porcentajes más altos en 2019, han bajado la población afectada por ruidos en 2020.

Por la parte de las deficiencias en la vivienda, se repiten los nombres de las autonomías, pero con distinto orden Ceuta (35%), Canarias (33,1%) y Murcia (26,3%). La población que menos se quejó de estos problemas en el hogar se detectó en La Rioja (4,3%), Aragón (13%) y Madrid (13,5%). De nuevo, Ceuta y Canarias vieron empeorar sus problemas entre 2019 y 2020 en más de 15 puntos porcentuales, acompañados de Galicia. Como en el caso anterior La Rioja y Asturias vieron mejorar sus porcentajes, reduciendo los casos de problemas en la vivienda o, al menos, la percepción subjetiva de la población.

En la falta de espacio en la vivienda por regiones vuelve a destacar en Melilla (28,7%), Ceuta (17,8%) y Canarias (14,3%), pero también presentan porcentajes de doble dígito en Cataluña y Madrid (ambos con un 11,9% de la población) o en Murcia (10,3%). En este caso destacan los incrementos anuales de Madrid o Cataluña (5,8 y 4,6 puntos porcentuales, respectivamente), solo por detrás de Melilla (8pp) y Murcia (6pp). Hasta ocho autonomías registraron menores datos de hacinamientos de los hogares en 2020.

Finalmente, las regiones que alcanzaron los porcentajes más altos de población que afirma asumir un gasto elevado en vivienda son Canarias (13,3%), Melilla (13,2%), Ceuta (11,9%), Comunitat Valenciana (10,6%), Baleares (10,3%), Madrid (10,1%) y Cataluña (10%). Los menores porcentajes de una mayor tasa de esfuerzo se registraron en Extremadura (3,7%), Castilla y León (4,3%), La Rioja (4,6%) y Murcia (4,9%).

De hecho, el porcentaje de población que afirma que los gastos en vivienda suponían al menos el 40% de su renta disponible total del hogar se han reducido en nueve autonomías, sobre todo en Madrid, Andalucía y Extremadura, pero crecieron en Comunitat Valenciana, Canarias y Aragón.

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Los precios de la vivienda en venta por autonomías han dejado un incremento mayoritario, con subidas en 15 regiones, encabezadas por Andalucía (8%), Baleares (6,6%), Comunitat Valenciana (5,5%) y Canarias (5,3%). Por debajo del 5% de subida se sitúan Extremadura (4,4%), Madrid (4,3%) y La Rioja (4%), y con aumentos más suaves les siguen Castilla-La Mancha (2,1%), Murcia (1,9%), Cantabria (1,7%), Castilla y León (1,3%), Cataluña (1,1%), País Vasco (0,7%) o Navarra (0,3%)

En Galicia, los precios se mantuvieron estables durante el último año, mientras que han caído en Asturias (-1,7%) y Aragón (-3,2%).

Baleares con 3.260 euros/m2 es la autonomía más cara de España, seguida por la Comunidad de Madrid (2.917 euros/m2). En el lado opuesto de la tabla, encontramos a Castilla-La Mancha (872 euros/m2), Extremadura (949 euros/m2) y Murcia (1.068 euros/m2) como las comunidades más económicas.

Por la parte del alquiler, las rentas medias han descendido en seis autonomías en el último año. Cataluña (-6,6%) y la Comunidad de Madrid (-6,2%) lideran las caídas de precio, seguidas de Baleares (-1,8%), Andalucía (-1,2%), Comunitat Valenciana (-1,1%) y Castilla y León (-0,7%).

Pero en las restantes se han registrado incrementos, encabezados por Cantabria (4,8%), Galicia (4,2%), Extremadura (3,8%), Navarra (3,4%) y Castilla-La Mancha (3,2%). Por debajo del 3% subieron en Asturias (2,4%), Región de Murcia (1,9%), Canarias (1,6%), Euskadi (0,8%), Aragón (0,4%) y La Rioja (0,1%).

La Comunidad de Madrid (13,8 euros/m2) es la región más cara, seguida de Cataluña (13,5 euros/m2), Euskadi (12,4 euros/m2) y Baleares (11,8 euros/m2). En el lado opuesto de la tabla, encontramos a Extremadura (5,5 euros/m2) y Castilla-La Mancha (5,8 euros/m2) que son las comunidades más económicas.