Si permaneciste en el ejercicio 2020 fuera del territorio español, debes valorar si tu residencia fiscal pudiera encontrarse también en el extranjero. A estos efectos, la normativa del IRPF establece que una persona física tendrá su residencia en España en la medida en que la presencia de la persona física en territorio español exceda de 183 días, tal y como recuerda Sergi Cebrian Burguete, socio de EY en el área de People Advisory Services.

Existen reglas específicas que el contribuyente deberá tener en consideración a la hora de determinar su residencia fiscal, como por ejemplo el cómputo de las ausencias esporádicas como período de permanencia en España, o el mantenimiento de la residencia fiscal en España en el supuesto en que una persona de nacionalidad española traslade su residencia al territorio de un paraíso fiscal.

Si permaneciste menos de 183 días en España en el ejercicio 2020, pero el núcleo principal o la base de tus actividades o intereses económicos se sitúa en territorio español, tu residencia fiscal permanecerá en España.

Asimismo, ten en cuenta que operará sobre ti una presunción de residencia en España a efectos fiscales, contra la que cabe prueba en contrario, si tu familia reside habitualmente en territorio español.

Si en aplicación de los criterios anteriores, fueses considerado residente fiscal en España, deberás incluir en tu declaración de la renta la totalidad de tus rendimientos, con independencia del lugar donde se hubiesen producido y cualquiera que sea la residencia del pagador.

Si por el contrario tu residencia fiscal se sitúa fuera del territorio español, quedarás sujeto al Impuesto sobre la Renta de no Residentes en España únicamente en relación con los rendimientos que se consideren obtenidos en dicho país.

A la hora de confeccionar la declaración de la renta, todo contribuyente debe identificar la Comunidad Autónoma en cuyo territorio tuvo la residencia en el ejercicio 2020, y en consonancia, aplicar su correspondiente legislación, con lo que ello representa especialmente a nivel de deducciones y tipos impositivos. Este análisis puede parecer aparentemente fácil, pues el contribuyente deberá revisar en qué Comunidad Autónoma permaneció un mayor número de días en el año 2020, computando para ello las ausencias temporales.

Sin embargo, dada la situación vivida a causa de la pandemia, no sería descartable que se hayan producido traslados de residencias a los territorios de Comunidades Autónomas distintas a aquella en la que se encontraba la vivienda habitual del contribuyente, pudiendo ocasionar ello implicaciones a la hora de determinar la cuota en el IRPF.

Téngase especialmente presente que, un cambio de residencia en el territorio de una Comunidad Autónoma puede acarrear la pérdida del carácter habitual de la que fuera su vivienda en el ejercicio 2019.