Íñigo de la Serna en la presentación de la nueva línea de alta velocidad / Ministerio de Fomento

Íñigo de la Serna en la presentación de la nueva línea de alta velocidad / Ministerio de Fomento

En febrero de 2019 nacerá el hermano pequeño del AVE. Coincidiendo con los diez años del primer tren de alta velocidad a Barcelona, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha anunciado en la capital catalana que Renfe creará una nueva línea entre Madrid y Barcelona, con cinco frecuencias diarias, una tarifa un 25% inferior al AVE, wifi y transportará unos 1,05 millones de pasajeros al año.  ¿Su nombre? Un juego de palabras: EVA.

La línea entre Madrid y Barcelona ha acumulado más de 35 millones de viajeros en 2017, unos 4,1 millones más que en 2016. Además, acaparó un 65% de cuota del mercado respecto al puente aéreo, antes líder en conexión entre las dos capitales. El tráfico del AVE se concentra, sobre todo, en días laborables y en jornadas de trabajo, por lo que se convierte en traslados por motivos profesionales.

En ese contexto, Renfe ha decidido lanzar una línea con unos precios más ajustados, entre un 20% y un 25% más económicos que la línea habitual. De esta forma, espera atraer unos viajeros más jóvenes. En esa línea, el nuevo tren no tendrá billetes físicos, pero sí un billete que se combinará con otros medios de transporte (taxi, cercanías, metro, autobús o coche de alquiler), dispondrá de red wifi en todo el tren y la organización de los vagones será distinta: mesas de hasta seis pasajeros para fomentar el viaje en grupo.

Otra de las diferencias entre EVA y AVE es que EVA no saldrá desde Sants-Estació de Barcelona, sino desde el Prat del Llobregat, el nuevo centro de operaciones de Renfe muy próximo al aeropuerto de la Ciudad Condal. Esto es, perder la centralidad que ofrece Sants pero, a su vez, descongestionar la principal estación de Barcelona, ha justificado el ministro, que ha hecho la presentación en la nueva estación. Crearán allí una subestación que conecte con el Cercanías que, a día de hoy, no está acabada pero esperan que esté lista en 15 meses.

Con este cambio de estación, Renfe y Fomento han anticipado que la intención es ofrecer “mejores oportunidades para establecer un modelo de integración intermodal y de aparcamiento”y, también “plena accesibilidad con el área metropolitana de Barcelona”.

En un principio, la nueva línea tendrá una parada en Camp de Tarragona. En Madrid, por su parte, no habrá cambios y seguirá siendo de entrada y salida desde Atocha.