El sector inmobiliario vuelve a vivir un momento complicado. Tras años de remontadas y subidas de precios, la ralentización económica, el parón político y la entrada en vigor de la nueva ley hipotecaria han vuelto a traer volatilidad al mercado. Como consecuencia, se está resintiendo la actividad y algunas de las principales variables del sector, como por ejemplo las compraventas de casas, la firma de hipotecas o el sentimiento de los consumidores.

A la lista de organismos que han puesto sobre la mesa que el freno ha llegado al ladrillo, en la que ya están los notarios, el INE o BBVA, se suman ahora los registradores de la propiedad. De hecho, en su último informe hablan ya de una «clara desaceleración».

Y es que el índice de actividad inmobiliaria que recopila el organismo trimestre tras trimestre ha registrado su primera caída interanual en cinco años y medio. Este verano se ha quedado en 106 puntos, lo que arroja un descenso del 1,7% respecto al tercer trimestre de 2018 (107,87 enteros). Habría que remontarse a principios de 2014 para ver otro resultado negativo. 

No obstante, el descenso es reducido y marca distancias con los registrados entre 2011 y 2013, cuando las caídas eran de dos dígitos. Además, y aunque la actividad inmobiliaria lleva resintiéndose dos trimestres consecutivos, el nivel actual se mantiene en máximos desde 2010. Atrás quedan los 69 puntos de 2013, el peor año para el sector y uno de los momentos más críticos de la crisis económica y financiera. Así, en lo que llevamos de año el IRAI de momento se anota un alza del 1,8%. 

Según explican los registradores, la actividad inmobiliaria incluye variables de todo tipo, como las compraventas de viviendas, las hipotecas, los precios, el importe medio de los préstamos… En el tercer trimestre del ejercicio, dice el informe, la caída se sustenta en «un descenso importante del número de compraventas (-7,31%) y del número de hipotecas (-12,11%) y, en el área mercantil del sector de la construcción (-2,43%) y del sector inmobiliario (-1,46%). Estos descensos no pudieron ser compensados por algunos ascensos que destacaron: los precios de las compraventas (3,86%) y el importe medio de las hipotecas (11,77%)».