eCOHOUSING

eCOHOUSING

Las formas tradicionales de vivir, como son la compra o el alquiler de una vivienda, están cambiando. Estos sistemas cotidianos muchas veces no se ajustan a ciertas necesidades de la realidad y aparecen alternativas que cada vez se expanden más, como el ‘cohousing‘. ¿Cuáles son sus ventajas y en qué se basa este concepto? 

Aunque parece algo nuevo, el ‘cohousing’ tiene su origen en Dinamarca en los años 60-70, pasando posteriormente a otros países del norte de Europa y a EEUU. Lo definimos como un tipo de comunidad cohesionada por su forma de entender la relación entre vida privada y vida común. Así, y según eCohousing, iniciativa de Equipo Bloque Arquitectos, está formada por viviendas privadas y una dotación importante de servicios comunes (cocina, comedor, lavandería, guardería, enfermería, oficinas, habitaciones de invitados y viajeros, salas de juegos, gimnasio…), todo ello planeado y gestionado por sus residentes, según el modelo que ellos mismos deciden, lo que les permite definir el proyecto según sus necesidades específicas reales.

“De esta manera, la convivencia busca crear interacción entre los vecinos, y se crea una comunidad, como si fuese una gran familia”, destaca Montse Moreno, vicepresidenta primera de AEPSI.

Además, hay diferentes modelos, tal como nos explica Anna Puigdevall, tesorera de FIABCI, si bien acostumbra a ser una cooperativa en la que hay socios, “son derechos de socios que se pueden heredar, y que continúan en el tiempo, y el propietario puedes ser tú o bien la cooperativa. La gran diferencia respecto al resto a las formas tradicionales de vivir es el modelo colaborativo”.

Entre las ventajas del ‘cohousing’, destaca la posibilitan de la creación de entornos de vida propios acompañados de otras personas que comparten nuestros sueños e ilusiones. “Es más social y cooperativo, más ecológico y más económico, tanto en su etapa de construcción como una vez en uso. En definitiva, es un modelo más sostenible, más racional y más apasionante de vivir”, según relata Rogelio Ruiz, de eCohousing.

Crecimiento en los últimos años

Esta forma de vivir se ha expandido en pocos años. Los expertos creen que la escasez de los pisos en las grandes ciudades hace que la gente busque alternativas más económicas, aunque eso suponga tener ciertos servicios comunes. “Por otra parte, el individualismo de la sociedad ha provocado que algunas personas busquen modos de vida alternativos, volviendo a una vida en comunidad que en otras épocas del pasado ya existieron y que hace que la gente no se sienta sola y que tenga un grupo con el compartir vivencias e incluso gastos”, añade Montse Moreno.

Además, hay un cambio en la mentalidad de las nuevas generaciones. Para Lola Alcover, secretaria del Consejo General de Coapi de España, los ‘millennials’ cada vez suponen una parte más importante de la fuerza productiva, y en ellos prevalecen las experiencias a las propiedades, por lo que estos proyectos tienen más éxito.

A su vez, los expertos destacan que cada vez está teniendo más acogida en la población mayor de 65 años, bautizado como ‘cohousing senior’, “que ve aquí un atractivo formato de convivencia, y posibilita aunar recursos económicos para, viviendo de manera independiente en su propio hogar, poder tener acceso a una serie de servicios y dotaciones que de otro modo no podrían permitirse”, puntualiza Alcover.

No es lo mismo que ‘coliving’

El ‘cohousing’ puede confundirse con el ‘coliving’, pero no es lo mismo. Si bien ambos sistemas comparten su foco en los servicios en la vida en común, Lola Alcover desgrana que el ‘cohousing’ se centra más en los servicios comunes y el ‘coliving’, en el desarrollo de las relaciones personales, con el punto de mira puesto en las colaboraciones y acciones conjuntas que en el ámbito profesional pueden entablarse entre los convivientes.

Según Rogelio Ruiz, el ‘cohousing’ es iniciativa de los propios residentes y el ‘coliving’ tiene que ver con una empresa que monta un proyecto y propone unas instalaciones. “En el primer caso, quienes promueven el proyecto son los propios residentes, es decir, son promotores y usuarios finales. Dentro del grupo, hay quienes tienen un nivel más alto de autogestión y otros grupos menos, y entonces se ponen en manos de empresas para que lo lleven a cabo”.  

Es más, “un ‘cohousing’ es una filosofía de vida, donde, aunque cada residente es independiente, se involucra desde el principio en el diseño de su futura vivienda y evita que haya una especulación con la misma”, pronuncia Montse Moreno. Mientras que un ‘coliving’ normalmente está desarrollado por un tercero y luego hay clientes que ocasionalmente residen en él.

¿Cómo es su desarrollo en España?

En España, la propiedad inmobiliaria y el piso particular es la principal inversión de los particulares, por lo que la vivienda tradicional es un valor muy arraigado. Esto dificulta que tales proyectos se expandan con rapidez, pero actualmente tienen una incipiente y fuerte principio de implantación.

Rogelio Ruiz nos avanza que en el país habrá unos 10 proyectos en marcha, pero en desarrollo, se habla de unos 200. Desde su iniciativa, eCohousing, llevan desde 2013 con este tipo de proyectos y actualmente están desarrollando un proyecto en La Palma (Canarias) para un grupo inclusivo, por lo que debe responder a las necesidades que tienen las personas con discapacidad física, “son proyectos muy laboriosos, porque poner de acuerdo a diferentes personas es complicado. Es un tema de autogestión”.

Hay que señalar que los nuevos modelos de vivienda no tienen una regulación específica dentro de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), así lo establece Lola Alcover, por lo que se regulan en base a la libertad contractual consagrada en el Código Civil. Pese a ello, se está analizando desde las Administraciones para favorecer el acceso a la vivienda de personas con recursos económicos limitados y personas mayores, “a quienes tanto el ‘cohousing’ como el ‘coliving’ les permite socializar y tener unos servicios comunes compartidos”, destaca Montse Moreno.

Respecto a su implantación en un futuro próximo, Anna Puigdevall cree que el ‘cohousing’ tiene un público concreto y que seguramente puede crecer más, porque “muchas veces nos planteamos si esta manera que teníamos tan agresiva de vivir y tan moderna y estresante es la correcta, y a veces damos pasos atrás, y en ciertas cosas seguro que hay una parte de la sociedad que busca un concepto más colaborativo”.

Además, señala que normalmente acostumbran a ser viviendas en las que sus propietarios se preocupan mucho por temas de medio ambiente, y ponen el foco en el vecino, en las personas, y esto es algo en expansión. Si bien Puigdevall no lo ve como algo masivo, pues no cree que dentro de unos años todos vivamos así.