EEUU y Europa nunca han seguido el mismo calendario económico… y mucho menos monetario.

Si a finales de 2008 la Reserva Federal (Fed) bajó los tipos de interés hasta dejarlos en mínimos históricos, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo el precio de la eurozona por encima del 1% durante cuatro años más, hasta que la crisis de deuda soberana mostró su lado más cruel. Y la historia parece repetirse, pero en sentido inverso.

El primer encarecimiento del dinero postcrisis en EEUU llegó en diciembre de 2015 y desde entonces hemos visto ocho repuntes más. La más reciente se produjo el pasado mes de septiembre y ha dejado los tipos de interés en la horquilla 2%-2,25%. En el caso de la eurozona, el primer movimiento alcista no se espera al menos hasta septiembre de 2019. Toda una señal de que estamos en un momento muy distinto del ciclo y de que la primera potencia mundial reacciona antes a los cambios.

Pero lo más curioso es que la región de la moneda común no solo marca distancias con EEUU (donde el diferencial entre los tipos de interés está cerca de máximos históricos), sino también con otras superpotencias como Reino Unido y China, donde los tipos están en el 0,75% y el 4,35%, respectivamente. En el caso británico, se trata del nivel más alto desde 2009, mientras que en el gigante asiático los tipos están en mínimos de más de dos décadas a pesar de estar por encima del 4%. Japón es el único coloso económico que mantiene el precio del dinero en mínimos históricos, igual que la eurozona.

¿Y por qué están siguiendo unas políticas monetarias tan diferentes? La respuesta está en la evolución de variables como la inflación, el crecimiento económico o el empleo, en el intento de algunos bancos centrales por evitar una fuga de capitales hacia otros mercados y también en la situación política. Repasamos de la mano de los expertos cuáles son los factores que están influyendo en cada mercado:

EEUU: crecimiento, inflación y fiscalidad expansiva

Como explica Alex Fusté, director de gestión de Andbank España,en EEUU, por ejemplo, una razón es que la economía está creciendo con fuerza, lo que explicaría que desde la Fed se intente frenar un poco el ritmo para evitar un sobrecalentamiento”.

Lo mismo opina Juan José Fernández Figares, director del departamento de análisis de Link Securities, que insiste en que “la inflación ha alcanzado ya el objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal (Fed) -tanto el índice principal como su subyacente; que excluye para su cálculo los componentes más volátiles como son los precios de la energía y los alimentos frescos-. Además, en esta economía las políticas monetarias expansivas han pasado a ser sustituidas por las políticas fiscales implementadas por la Administración Trump (reducción de impuestos a empresas y particulares), que es la principal causa de la fortaleza por la que atraviesa actualmente esta economía”.

Reino Unido y el efecto del Brexit sobre la inflación

En el caso de Reino Unido, la explicación está en una inflación elevada. A principios de año se disparó hasta el 3% y, aunque se ha moderado, se ha estabilizado en torno al 2,7%: un nivel muy superior al recomendado. 

La fuerte depreciación de la libra tras el referéndum del Brexit ha propiciado un incremento no deseado de los precios, forzando la actuación por parte del Banco de Inglaterra, a pesar de que la incertidumbre ha frenado en seco el crecimiento económico. Por tanto, la subida de la inflación ha forzado al banco central a comenzar a subir tipos aún a sabiendas de la debilidad del crecimiento económico”, sostiene Fernández Figares.

China, entre el crecimiento, la inflación y el control del capital

En el caso del gigante asiático, los expertos señalan varios factores. Uno de ellos es “el fuerte crecimiento económico que ha registrado en los últimos años (el PIB chino ha llegado a expandirse a ritmo de dos dígitos), que ha venido aparejado de una elevada inflación”, sostiene Joaquín Robles, analista de XTB.

Además, el director de gestión de Andbank España añade que su situación también “tiene que ver con la necesidad de mantener atractiva la inversión con el fin de evitar una fuga de capitales que dé lugar a una crisis de reservas como la que vimos en 2015”. En verano de aquel ejercicio, las dudas sobre el cambio de modelo económico del país hundieron las bolsas mundiales.

Todo ello sin olvidar que las decisiones monetarias del Banco Popular de China no obedecen tanto a la realidad macro del país como a la política, concretamente a los intereses del Gobierno.

Europa y Japón, últimos bastiones del dinero gratis

En el extremo opuesto a los casos anteriores están Europa y Japón, “que son los dos únicos lugares del mundo en donde los tipos de interés oficiales se mantienen en cero o en negativo. La razón es que son los dos únicos bancos centrales que mantienen políticas monetarias de estímulo, debido a que mantienen ritmos de actividad y de precios muy inferiores al del resto de economías”, insiste el responsable de gestión de Andbank en nuestro país.

Japón es un caso digno de estudio, ya que lleva cerca de dos décadas siendo incapaz de aumentar la inflación, a pesar de que el precio del dinero se ha mantenido en un nivel extremadamente bajo y de que ha puesto en marcha medidas de estímulo igual o más importantes que otros países como Reino Unido.

Y en la región de la moneda común los analistas destacan que “la inflación ha superado el nivel que busca el BCE (cerca del 2%, pero por debajo del mismo nivel) únicamente por el fuerte incremento de los precios del petróleo, ya que la inflación subyacente (descontando alimentos y energía) sigue lejos del objetivo. Este hecho y la reciente ralentización económica en la región por la inestabilidad política en algunos de los países y la guerra comercial entre EEUU y China, han propiciado que el BCE retrase su intención de comenzar a subir tipos. No se esperan noticias al menos hasta el verano que viene; y siempre que la situación política en la región, especialmente en Italia, no empeore y termine lastrando la recuperación”, aclaran desde Link Securities.

Qué dicen las cifras oficiales

Para darse cuenta de las diferencias que hay entre unos y otros, basta repasar sus argumentos vía datos oficiales:

– Los precios cogen carrerilla en algunos mercados. La inflación es la variable fetiche de los bancos centrales, cuyo objetivo es la estabilidad de precios. Para las autoridades monetarias internacionales occidentales (Fed, BCE o Banco de Inglaterra), el nivel de equilibrio de los precios se sitúa en un incremento cercano al 2%, pero por debajo de dicho nivel. Así, podrán llevar a cabo medidas extraordinarias para impulsar los precios y tenerlos controlados en torno a dicha cifra. Y una forma de mantenerlos a raya es subiendo los tipos de interés. Eso es lo que han hecho, por ejemplo, Reino Unido y China.

– EEUU salió antes y mejor de la recesión. La primera potencia mundial solo ha entrado una vez en recesión en la última década, mientras que la eurozona ha tenido una recaída. Además, la economía americana está creciendo por encima de la eurozona, Reino Unido y Japón. No obstante, China sigue siendo el principal motor económico: en este siglo siempre ha crecido más de un 6%.

– El paro cae a mínimos, menos en la eurozona. Otro de los factores que más vigilan los bancos centrales, sobre todo la Fed, es la creación de empleo. Y una buena forma de comprobar cómo está el mercado laboral es a través de la tasa de paro. Es curioso que el desempleo está en mínimos en todas las superpotencias excepto en la eurozona, que todavía lucha por volver a los niveles precrisis.

El mercado confía en Europa

Los analistas fijan septiembre de 2019 como el mes en el que el BCE subirá los tipos de interés por primera vez desde verano de 2011, justo antes de que se formalice el cambio de presidente. En cambio, para EEUU se prevén varias subidas en los próximos meses hasta situarse por encima del 3% durante 2019.

¿Y las consecuencias? Una subida de tipos encarece una moneda, lo que significa que también lo hacen los préstamos a familias y empresas, así como los rendimientos de las inversiones como por ejemplo los depósitos bancarios. A pesar de que en términos de financiación es una mala noticia, los expertos recuerdan que el precio del dinero no puede estar mucho tiempo tan bajo, porque el mercado se quedaría sin defensas ante una hipotética nueva crisis.

Ahora bien, el mercado confía en el potencial de Europa, a pesar de que lleve un calendario monetario más retrasado que Reino Unido y, sobre todo, EEUU. 

“El mercado anticipa que el ciclo expansivo puede acabar antes en EEUU, que podría tocar techo en 2020 y debilitarse a partir de entonces por la presión sobre la inflación que genera un crecimiento económico robusto y un paro en mínimos. A principios de la próxima década la Fed incluso podría bajar los tipos de interés, y esto supondrá un lastre para la rentabilidad. En cambio, el ciclo en la eurozona podría continuar más allá de 2020, lo que significa que la expansión continuará y eso es lo que tienen en cuenta los inversores”, concluye Raymond Torres, director de Coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).