UNStudio

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Las ciudades ocupan cada vez un mayor espacio y acogen a un número creciente de habitantes. Los datos apuntan a que, aunque por el momento representan menos del 3% de la superficie de la Tierra, albergan a más de la mitad de la población.

Esto tiene un lógico impacto sobre el medioambiente, ya que en las ciudades se consume el 78% de la energía mundial y se produce más del 60% del total de dióxido de carbono, así como una parte muy significativa de las emisiones de gases del efecto invernadero, principalmente a través de la generación de energía. Son muchos los factores que contribuyen a ello, como el uso excesivo de vehículos, la existencia de polos industriales y el uso de biomasa. Por ello, las ciudades tienen una importante responsabilidad en el avance del cambio climático y el desarrollo del calentamiento global.

Uno de los fenómenos más interesantes y curiosos, pero también muy negativo, es la aparición de las llamadas islas de calor urbanas. Estos espacios se caracterizan por sufrir un mayor aumento de las temperaturas que otros escenarios próximos. Ocurre sobre todo en el centro de las ciudades, donde se produce una acumulación de calor en los materiales de las distintas superficies y de calor antropogénico, es decir, generado por la acción humana, como el uso de las calefacciones o del aire acondicionado.

Así, el calor no logra disiparse, debido a la barrera que forman las partículas en suspensión en el aire y a la ausencia de ventilación en el interior de la trama urbana. Un fenómeno que se agrava si además se produce en un contexto de alta contaminación.

Pintura blanca contra el calentamiento global

Pixabay

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Para atajar algunas de las causas que en los espacios urbanos contribuyen al cambio climático, el estudio de arquitectura holandés UNStudio y los fabricantes suizos de pintura Monopol Colors se han puesto manos a la obra para buscar alternativas a los materiales que se utilizan en la construcción de edificios. El resultado ha sido la creación de The Coolest White, una pintura blanca mucho más reflectante que la convencional, de tal forma que reduce la cantidad de calor que absorben los edificios y enfría las ciudades en un contexto de calentamiento global generado por el cambio climático.

El funcionamiento de esta innovación es muy sencillo. Se basa en limitar la cantidad de luz y, por lo tanto, de calor que absorbe un edificio, gracias a mayor su poder reflectante. Como consecuencia, con esta pintura se reduce la necesidad de aire acondicionado y, por tanto, el impacto de las islas de calor urbano.

La pintura reducirá el calor absorbido por los edificios

El mayor poder reflectante de la pintura The Coolest White con los rayos solares permite utilizarla para proteger los edificios de la radiación solar excesiva, así como para reducir el impacto de las islas de calor urbano y, a su vez, la cantidad de energía necesaria para enfriar los edificios internamente.

La tecnología en la que se basa y que permite estas aplicaciones es el fluoropolímero, que, junto con su alto poder reflectante, posee otras cualidades como su alta durabilidad, que prolonga el ciclo de vida del recubrimiento hasta 30 años. Su funcionamiento se basa en el principio de que los materiales oscuros, que se utilizan para construir muchos edificios, reflejan menos y absorben más calor de la luz solar que los materiales cuyos colores son más claros.

UNStudio espera realizar en breve el primer proyecto con este nuevo e innovador material. Este consistirá en usar The Coolest White para cubrir todo un distrito en una ciudad del sudeste asiático.

El blanco más blanco y el negro, más negro

Surrey NanoSystems

Surrey NanoSystems

La reflectividad de un material se mide por su valor de reflectancia solar total (TSR, por sus siglas en inglés), que se mide en una escala de uno a 100. Cuanto mayor sea el valor de TSR, más material reflejarán los rayos solares y más reducirá la cantidad de calor de un edificio.

The Coolest White tiene un valor TSR de más de 80, muy por encima del de la gran mayoría de materiales blancos, cuyo valor se encuentre entre 70 y 75. En el lado opuesto se encuentran los colores oscuros, cuyo valor TSR suele oscilar entre 15 y 35.

Utilizar esta moderna pintura hace que la ciudad absorba menos calor y se genere un mejor clima ambiental. Con ello, se reduce la necesidad de usar el aire acondicionado y se disminuye el consumo de energía eléctrica. El resultado final supone una mejora para la sostenibilidad del medio ambiente.

Si The Coolest White es uno de los blancos más blancos del mundo, Vantablack es el negro más negro. Este producto, desarrollado por la empresa Surrey Nanosystems, está hecho a partir de nanotubos de carbono. Este material es muy útil para mejorar la utilización de instrumentos ópticos como los telescopios, pero también para desarrollar estrategias de camuflaje y para producir obras de arte. De hecho, hace algunos años, el artista británico de origen indio Anish Kapoor compró los derechos exclusivos para usar el material, que puede absorber el 99,96% de la luz. 

Nuevos modelos urbanos para salvar el planeta

Verdtical

Verdtical

Desde hace décadas se destaca el impacto negativo de los seres humanos en el medioambiente. Uno de los avisos más llamativos fue el dado por Naciones Unidas con su informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). En él destacó el impacto que tendrá el cambio climático en el planeta y que una de las herramientas para hacerle frente es la geoingeniería, apostando por intervenciones a gran escala que podrían contrarrestar el calentamiento global.

Esta perspectiva se ha dejado sentir en muchas iniciativas e innovaciones que apuestan por el diseño sostenible. De hecho, es posible observar cómo han proliferado proyectos de arquitectura sostenible en los últimos años, como edificios que generan su propia energía o que cuentan con jardines verticales para compensar los efectos negativos.

De tal forma, estas iniciativas se basan en una serie de principios que deberían implantarse en todos los proyectos, con el objetivo de avanzar en la generalización de una arquitectura y un urbanismo sostenible. Entre estos principios están la reducción drástica del consumo y que este se base en energías 100 % renovables; lograr que los edificios pasen de consumidores a prosumidores, es decir, que no solo consuman, sino que generen energía, para tender al autoabastecimiento; el uso de productos con certificados de que los materiales usados son ambientalmente sostenibles, y la implantación de medidas de compensación del CO2 que generen tanto su construcción como su uso.

En cualquier caso, la realidad es que la preocupación por el medio ambiente está creciendo y ha hecho que ciudadanía, empresas y administraciones públicas busquen fórmulas para mejorar la sostenibilidad y reducir los impactos negativos. Y mientras, la arquitectura se está posicionando y tomando partido en esta lucha tan importante de la que depende nuestro futuro y todo el planeta.