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No somos conscientes de que a veces, con un pequeño cambio, parece que hemos cambiado de casa. Sea el color de las paredes o sean las puertas, se puede conseguir un aire completamente diferente. Hoy hablaremos de las puertas y de retocar las que ya tienes. Pueden hacerlo directamente en casa (tardarán un poquito más) o pueden llevárselas al taller. En todo caso, estos son los pasos que hay que dar.

  • Si las puertas tienen algún tipo de desperfecto, lo más habitual si son las que se pusieron de origen y ya llevas tiempo con ellas, habrá que repararlas antes de proceder a la pintura o al lacado. Según el desperfecto, el arreglo puede suponer entre 20 y 80 euros.
  • Lacado: lacarlas supone realizar un lijado (que hace que los productos posteriores agarren con más facilidad), aplicar una capa de imprimación y posteriormente, dos manos de laca, dejando tiempo de secado entre ellas. Finalmente, se le da un acabado en mate o en brillo. El resultado será una puerta de superficie lisa y sin imperfecciones. Como nueva.
  • Pintarlas: es un proceso más sencillo que el anterior, aunque el acabado final es más rugoso y con menos brillo. Es un trabajo que puede realizarse perfectamente en casa. Hay que lijar la puerta, darle una capa de imprimación y luego un esmalte sintético que puede aplicarse con brocha, rodillo (es lo más habitual) o pistola.
  • Ojo, que si la puerta lleva molduras, el precio de un proceso u otro se incrementa. También será más caro si la puerta lleva cristales.

Pero imaginemos que las puertas estén ya muy estropeadas y que te resulte casi más caro arreglarlas que poner unas nuevas. Entonces no hay otra opción, hay que comprarlas. ¿Cuáles elegir?

  • Si te decantas por unas puertas blancas, tienes que tener en cuenta que darán mayor sensación de amplitud a tu casa y también, mayor luminosidad. Además, dan una imagen de juventud a cualquier casa… Eso sí, hazte a la idea de que cualquier roce, arañazo o golpe se verá mucho más que en las de color madera. Y además, son más sucias.
  • Si eliges las de acabado en madera, aportan calidez y combinadas con cristal, también darán claridad. Eso sí, mejor escogerlas en tonos claro (roble, pino) porque las más oscuras (olmo, por ejemplo) pueden empequeñecer los espacios y dar mayor sensación de tristeza.
  • ¿Y si son de cristal? Darán luz y amplitud a las estancias y, además, las tienes de muchos colores. El vidrio suele ser vidrio templado, un cristal de seguridad que tolera bien los golpes, pero si tienes niños en casa, quizás sea mejor evitarlas cuando son pequeños.
  • En cuanto al interior de las puertas, puedes optar por puertas de madera maciza o por huecas. Las primeras son más robustas, son las que mejor aíslan y resisten bien los golpes. Las huecas llevan por dentro una estructura de cartón tipo nido de abeja que va cubierta de una chapa de DM. Suelen ser mucho más baratas que las macizas, eso sí.