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El último informe de una de las agencias de calificación crediticia más famosas del mundo ha sacado los colores a Europa. Moody’s es contundente: afirma que el Viejo Continente es hoy más vulnerable que hace una década y que, por ello, no está preparado para aguantar la embestida de una nueva crisis que ponga en jaque el sector financiero.

¿Y qué razones tiene para pensarlo? A pesar de que reconoce que países, empresas y familias de la eurozona se han beneficiado durante año de las buenas condiciones crediticias gracias a las medidas que ha tomado el Banco Central Europeo (principalmente los tipos de interés en mínimos y el programa de compra de deuda conocido como QE), de que los Gobiernos han hecho reformas y la banca ha saneado sus balances, la firma estadounidense alerta del peligro de los diferentes riesgos que están sobre la mesa.

“Aunque se han producido algunas mejoras desde el 2008, Europa continúa siendo vulnerable en términos económicos, puesto que la carga de deuda es más alta, se dispone de menos herramientas para estimular la recuperación, los precios de los activos están alcanzando niveles máximos, están aflorando riesgos políticos y legislativos y los cambios tecnológicos afectan a cada vez más sectores. En general, el margen de maniobra para mitigar el impacto de otra recesión es cada vez más estrecho”, explica Paolo Leschiutta, Vicepresidente Sénior de Moody’s.

Resumimos los datos que, según la agencia de rating, hacen a Europa más vulnerable ante una nueva tormenta económica y financiera que la que desató en 2008 la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers:

1. La deuda pública y privada es muy alta

El endeudamiento público y privado es uno de los principales problemas peligros. Tal y como señala en el documento, “la deuda del sector privado sigue en su nivel más elevado de los últimos 10 años, por lo que muchos emisores se verán más expuestos si los tipos de interés suben repentinamente y permanecen altos. La abultada y creciente deuda pública también dejará a varios países europeos desprotegidos ante la próxima recesión y el impacto de los costes vinculados al envejecimiento de la población”-

En el caso de España, y a pesar de que familias y empresas han aprovechado los años de crisis para desapalancarse, el principal lastre es la deuda pública, que se ha disparado en los últimos años. Si en 2007 rondaba el 35% del PIB, actualmente ronda el 98% del PIB, casi 40 puntos por encima del nivel que quiere Bruselas (60% del PIB). Y las previsiones no son nada halagüeñas: según los cálculos de la Autoridad Fiscal Independiente (AIReF), España tardará dos décadas en reducir su endeudamiento a la cota que marca Europa.

El problema de la deuda no solo afecta a Europa, sino que es un riesgo global. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) ha asegurado estos días que el endeudamiento mundial está en máximos históricos: se sitúa en 182 billones de dólares (lo que se traduce en unos 157 billones de euros), cifra equivalente a 156 veces el PIB de España. Solo en el último año, ha aumentado en 18 billones de dólares.

2. La economía crece poco y el paro sigue alto

Para Moody’s, otro factor a tener en cuenta es que el bajo crecimiento económico y el todavía elevado nivel de desempleo de algunos países son un caldo de cultivo que “alienta la incertidumbre y da alas a movimientos antisistema, cuya relevancia podría ser aún mayor si se produce una nueva crisis”. Es decir, podrían suponer un riesgo político, que se sumaría a otros frentes que están abiertos; entre ellos, el Brexit, la debilidad del Gobierno de Angela Merkel en Alemania o las dudas que está generando el nuevo Ejecutivo italiano.

Para hacerse una idea, el paro en la eurozona ronda actualmente el 8,9%, mientras que antes de la crisis se movía alrededor del 7%. Los dos peores países en esta comparativa son Grecia y España, cuyas tasas de desempleo duplican las registradas en 2007. En nuestro caso, más del 15% de la población activa se encuentra en situación de desempleo, mientras que en el país heleno el porcentaje alcanza el 21%. No obstante, en países como Alemania la tasa de paro ronda el 4%.

Además, el elevado paro coincide con un crecimiento económico más modesto que el experimentado hace una década. Si actualmente la media de la eurozona crece a un ritmo cercano al 2,2%, en 2006 y buena parte de 2007 la expansión superaba el 3%.

3. Los estímulos monetarios están en la recta final

Si unas líneas más arriba decíamos que las maniobras del BCE han permitido a la eurozona salir de la crisis, Moody’s recuerda que los estímulos monetarios están llegando a su fin: 2019 será el punto de inflexión.

“Las acciones de los Gobiernos y de su banco central para impulsar la recuperación desde la última crisis han limitado las opciones a su disposición para contrarrestar los efectos del próximo ciclo bajista de la economía. Los frutos del estímulo monetario se están acabando y las sucesivas rondas de medidas que han puesto en marcha las regiones dificultan aún más nuevos recortes y la consolidación fiscal. Además, el crecimiento económico continuará siendo tibio, lo que ralentizará el ritmo de recuperación tras una recesión”, explica la agencia.

Recordemos que el BCE quiere acabar este mismo año con las compras de deuda (QE) y está preparando al mercado para subir los tipos de interés en un año. Al menos, eso es lo que descuenta el euríbor a 12 meses, que va a encarecer las hipotecas variables por primera vez en cuatro años y medio.

Según Moody’s, “los elevados precios implican el riesgo de corrección repentina de algunos activos y mercados financieros si los tipos de interés suben rápidamente por encima de las expectativas del mercado. Desde el punto de vista de las empresas, los elevados múltiplos y precios de los activos incrementan el riesgo a la hora de efectuar fusiones, ya que las empresas que paguen de más en estas operaciones pueden tener más problemas para reducir deuda”.

4. La revolución tecnológica afecta a los sectores estratégicos

Otro de los riesgos a los que se enfrenta Europa está relacionado con los fuertes y rápidos cambios tecnológicos. La agencia cree que los avances están generando alteraciones y nuevas fuentes de competencia en varios sectores, como por ejemplo el financiero. Y los expertos ya llevan tiempo alertando de que el blockchain y la Inteligencia Artificial cambiarán el mundo tal y como lo conocemos, y tendrán impacto en la economía, el mercado laboral o el mundo empresarial.

“Con este telón de fondo, los peor preparados sufrirán más en caso de recesión. Aquellos sectores que gestionen gran cantidad de datos personales corren más riesgo de sufrir ataques de robo de datos a gran escala y daños económicos y a la reputación graves”, concluye Moody’s.