Miranda de Ebro se ha convertido en un buen ejemplo de cómo poco a poco las pequeñas localidades sucumben ante las grandes ciudades. Este municipio de Burgos está perdiendo músculo empresarial.

El Gobierno anunció en verano el cierre definitivo de la central nuclear de Garoña y el gigante Siemens Gamesa ha decidido cerrar la planta de palas para aerogeneradores que lleva casi dos décadas situada en la localidad. Todo un palo para el municipio que posee el polígono industrial más grande de Castilla y León.

Coincidencia o consecuencia, lo cierto es que el sector inmobiliario de la localidad no termina de levantar cabeza. A pesar de que el mercado de la vivienda está remontando el vuelo en diferentes puntos de España y de que en Burgos capital el precio lleva subiendo desde el segundo trimestre de 2016, Miranda de Ebro es el municipio de castellanoleonés donde más ha caído el precio desde los máximos de la burbuja.

Según los datos de idealista, el precio medio de las viviendas de segunda mano se sitúa en 925 euros/m2, un importe que está un 60% por debajo de los niveles del boom. Si en 2008, justo antes de que estallara la crisis, los pisos eran un 7% más baratos en Miranda que en Burgos, esa distancia hoy en día alcanza el 36%.

¿Y cómo está el mercado de la vivienda? Los datos de idealista apuntan a que más de una cuarta parte de las casas a la venta en la localidad cuestan menos de 60.000 euros, mientras que otra cuarta parte cuestan entre 60.000 y 100.000 euros. No obstante, en la oferta encontramos una casa mucho más barata (12.000 euros) y viviendas de un importe muy superior: en la urbanización El Lago se vende un chalet con piscina por casi 500.000 euros.

Otro dato curioso del mercado residencial de Miranda de Ebro es que la localidad cuenta con una proporción superior de pisos procedentes de bancos: un 8%, frente al 3% que registra Burgos capital.

Según publica el diario El Confidencial, el municipio ha perdido población en los últimos años. A pesar de que antes de la crisis llegó a tener casi 40.000 habitantes, en los últimos años ha perdido más de un 11% de vecinos, mientras que la tasa de paro actual se sitúa en el 12%, duplicando así el nivel de los años de bonanza económica.