Fuente: Sindicat d’Habitatge del Raval

Fuente: Sindicat d’Habitatge del Raval

Los okupas son cada vez más ambiciosos y resolutivos con los pisos que habitan ilegalmente. La última historia rocambolesca viene de la mano de Maite Mendivil, okupa de un ático con terraza en Las Ramblas de Barcelona que debía haber sido desalojada este jueves pero que el Sindicat d’Habitatge del Raval consiguió frenar. Lo curioso de la historia es que la okupa pagaba un alquiler de 300 euros y, pese a eso, realquilaba el piso en Airbnb.

Tal y como recoge Metropoliabierta, Mendivil ha sido presentada ante los medios como una víctima de la «especulación inmobiliaria», pero la realidad es bien distinta, ya que el propietario de su piso en un pequeño propietario, no un banco ni un fondo de inversión.

Mendivil, además, está siendo defendida por los peores enemigos del alquiler turístico en Barcelona, el Sindicat d’Habitatde del Raval, que actúa de la misma forma que el Sindicat de Llogaters pero que está localizado en este barrio de Barcelona.

La okupa se presentaba como Tetxu en la plataforma de alquiler vacacional y tuvo el anuncio colgado al menos hasta marzo de 2014, y por su casa pasaron al menos 46 huéspedes (el número de reseñas que tenía su perfil de Airbnb).

En 2016, Mendivil dejó de pagar el alquiler al propietario. Éste recurrió a la justicia, y en junio de 2017 el juez dictó la primera orden de desalojo de la vivienda. Los abogados de la inquilina apelaron para ganar tiempo, mientras ella dejó de pagar todas las cuotas. En noviembre de 2018 llegó la segunda sentencia de desahucio, esta vez firme. El juzgado solicitó al Ayuntamiento de Barcelona y a los servicios sociales que realojaran a la inquilina, pero éstos hicieron caso omiso a todos los requerimientos.

Un caso que recuerda al de Esther Argerich

Cuando se fijó la fecha de desahucio para este jueves, el Sindicat d’Habitatge del Raval inició una intensa campaña para frenarlo. La organización ha utilizado para ello todo tipo de estrategias: desde amenazas y coacciones al propietario de la vivienda hasta el bufete de abogados que llevaba el caso.

Un caso que recuerda al de Esther Argerich, la propietaria increpada por Podemos al tratar de sacar a unos okupas de su piso en Travessera de Gracia, tal y como explicamos en idealista/news el pasado año.

En este caso, el propietario ha visto como atacaba su casa con pintadas amenazantes y al bufete le realizaron un escrache en el despacho. Este jueves, el colectivo pro-okupa ha lanzado de pintura hasta objetos contra los Mossos d’Esquadra.    

Asegura el sindicato que el desalojo se debe a un malentendido en el pago de una mensualidad en el año 2015. Sin embargo, la justicia dio la razón al propietario hasta en dos ocasiones.