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Los expertos llevan diciendo durante años que quedan tipos de interés negativos para rato. Y, según Gonzalo Cortázar, consejero delegado de Caixabank, este escenario podría mantenerse a lo largo de toda la década. De hecho, aplaza al menos hasta 2031 la vuelta de los tipos de interés a terreno negativo y asegura que es lo que están descontando actualmente los mercados.

Su previsión coincide con los mínimos históricos del euríbor a 12 meses, que terminó septiembre con una media mensual del -0,415% y, si no hay cambios de última hora, volverá a batir récord en el décimo mes del año. De momento, la media provisional de octubre se sitúa ya por debajo del -0,46%, y ya hay expertos que creen que tiene recorrido hasta el -0,5%. 

Estos bajos tipos de interés están presionando el margen bancario y se suman a otras previsibles consecuencias del coronavirus: una débil demanda de financiación por parte de los hogares y un futuro repunte de las tasas de morosidad (por ejemplo, los impagos de las hipotecas han subido por primera vez en tres años) lo que a su vez obligará a los bancos a realizar mayores provisiones, mermando su beneficio. Sin olvidar que las cotizaciones de las grandes entidades están sufriendo, lastradas por la prohibición de repartir dividendo.

Con todos estos problemas sobre la mesa, crece la necesidad de la banca de aumentar ingresos y reducir gastos, y una fórmula de conseguirlo es a través de las fusiones. Caixabank y Bankia ya están inmersas en dicho proceso (aunque podría tardar cerca de un año en materializarse completamente), mientras que Liberbank y Unicaja están en negociaciones para su posible unión. BBVA no descarta una fusión en el futuro, mientras que Santander, Sabadell y Bankinter aseguran que esta hipótesis de momento no está en sus planes estratégicos.

Tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de España y la Asociación Española de Banca (AEB) llevan años animando a las entidades a mejorar la rentabilidad a través de la concentración. Las alternativas pasan por fusiones nacionales, aunque también estaría la alternativa de crear gigantes financieros paneuropeos.