idealista/news visita en exclusiva la IE Tower, antigua Caleido, y habla con Juan José Güemes, vicepresidente Económico y presidente del Centro de Emprendimiento e Innovación de IE. El nuevo rascacielos con forma de ‘T’ invertida tiene 180 metros de altura repartidos entre 35 plantas y contará con 72 aulas, una piscina cubierta, una pista polideportiva, un auditorio para 600 personas, 7.000 m2 de zonas verdes y se trata del campus universitario más alto de Europa por encima y el tercero del Mundo. La promotora, Inmobiliaria Espacio, también ha proyectado una zona de ‘retail’ y un espacio para la clínica Quirón. 

Todo el complejo ocupa una extensión de 70.000 m2, de los cuales la IE ocupa un poco más de 50.000 m2. Una parte de la base del inmueble, que le otorga esa forma de ‘T’ invertida, alberga instalaciones de esta institución (piscina climatizada, pabellón deportivo, auditorio para 600 personas, sala de exposiciones, laboratorios…). El resto estará destinado al ‘retail’ que comercializa el promotor del proyecto (Inmobiliaria Espacio, del Grupo Villar Mir) y un centro de diagnóstico y tratamiento para deportistas de alto rendimiento de Quirón.

Según los propios promotores, este rascacielos cambiará «para siempre» la zona financiera de Madrid. Hasta el momento, durante la construcción ya ha generado 864 empleos en Madrid y 1.559 en toda la comunidad autónoma.

Con respecto a los plazos, Güemes explica que ha sido un proyecto que lleva más de un lustro fraguándose y enumera los retos que ha supuesto adaptar un campus universitario a un activo tan singular. “Ya son seis de duro trabajo. Lo primero que hicimos fue entender cómo encajaba el proyecto en nuestra filosofía y en nuestros valores. Por este motivo, desde el IE nos pusimos de acuerdo con todas las partes que intervienen en un proyecto de esta envergadura. Detrás hay muchísimo tiempo de diseño y de humildad, porque ahí donde nos hemos equivocado en el diseño inicial, hemos tenido la agilidad para implantar rápidamente las correcciones necesarias”, afirma el directivo.

“Además también hemos mantenido mucho diálogo con la que es la parte más importante para nosotros: los alumnos. Su perspectiva y su visión de las necesidades que van a tener dentro del campus también han ido cambiando a lo largo del proyecto y más con la aparición de la pandemia. Ahora termina la fase de construcción, pero en realidad el proyecto empieza a partir del 19 de julio, cuando empieza a llegar los primeros miembros del ‘staff’, que seremos los que experimentaremos el edificio antes de que lo hagan los estudiantes que llegarán a partir de la última semana de agosto. En este punto es importante apuntar que una mitad de la torre será dedicada a la docencia y la otra mitad (hasta llegar a la base) a oficinas de la universidad”, asevera Güemes que también

De momento, el IE ha conseguido captar a 4.000 alumnos para este proyecto, pero el vicepresidente de Asuntos Económicos del IE aclara que tiene capacidad para unos 2.000 más, además de los 1.000 trabajadores de la institución que también absorberá la torre. “Durante los primeros años estaremos permanentemente adaptándonos, aprendiendo, corrigiendo ágilmente aquello que podamos mejorar y sacando el máximo partido del que probablemente sea uno de los campus más modernos y mejores del mundo”, agrega.

La nueva universidad contará con 72 aulas, aunque Güemes remarca que un campus como este no son sólo clases. “En este espacio las aulas son flexibles, porque son además lugares de trabajo, lugares de investigación, de reunión, de biblioteca… Es decir, una parte muy importante del edificio está pensada para que los alumnos saquen el máximo partido de algo que es una experiencia única en el contexto universitario y académico internacional. No existe ninguna otra universidad del mundo donde puedan aprovechar la experiencia de una de una diversidad tan extraordinaria, con más de 140 nacionalidades, con personas de diferentes trayectorias, con diferente experiencia internacional, diferentes culturas, diferentes ambiciones… Por eso toda la torre está diseñada para que los estudiantes interactúen entre ellos, aunque no estén en el mismo programa”, explica.

Pero a la institución no se le escapa que durante los primeros años de vida esta interacción presencial entre los alumnos será un poco más complicada por la pandemia a la que se enfrenta el Mundo. Nosotros fuimos la primera universidad en cerrar aulas en España. Cuando se decretó el confinamiento, nosotros ya habíamos sustituido todos los ordenadores de sobremesa por equipos portátiles configurados para trabajar en remoto”, afirma. Ahora, en este nuevo campus, las aulas estarán dotadas con la tecnología necesaria para impartir sesiones presenciales y online de manera simultánea, como parte del modelo de liquid learning de la institución. Además, contarán con espacios de inmersión tecnológica, realidad virtual e inteligencia artificial aplicada a los programas.

Una torre ‘viva’ y ecológica

En clave de sostenibilidad, el directivo afirma que han puesto todos sus esfuerzos en convertir este activo con 7.000 m2 de zonas verdes en un edificio que respete al máximo el medio ambiente. Para nosotros era importantísimo que el proyecto, tanto en fase de construcción como en fase de explotación contase con las máximas certificaciones de sostenibilidad y de eficiencia energética. Por este motivo, toda la torre se ha pensado para minimizar el consumo de energía”, afirma a idealista/news Güemes.

Cabe destacar que la nueva torre nace a las puertas de otro proyecto como Madrid Nuevo Norte que dará un nuevo aspecto a la parte norte de la capital. “Las cuatro torres vecinas han sido un hito urbanístico y arquitectónico muy importante de Madrid, pero sí es verdad que faltaban servicios. No podemos decir que hasta ahora haya sido una zona con mucha vitalidad, más allá de toda la energía profesional y empresarial que se puede sentir en este entorno. Esta torre es el primer hito con el que se empieza a crear también una vida social. Después vendrá Madrid Nuevo Norte, que es uno de los desarrollos de ciudad más importante de Europa”, expone Güemes.