savills

savills

La vida de los ultrarricos sigue otros derroteros cuando se trata de tomar decisiones financieras que tengan sentido. Los intentos de Londres de contener el alza de los precios a base de impuestos ha llevado a que sea más sensato alquilar pisos por más de 80.000 euros al mes que la compraventa ‘prime’, que se ha moderado desde niveles récord.

Los precios de la vivienda en el Londres más caro han caído un 15% desde el pico de 2014, después de inflarse sin descanso hasta representar tres veces el valor real de 1990. Las medidas impositivas o ‘stamp duty’ a las compras más onerosas de Londres parecen estar teniendo su efecto a la hora de enfriar al sobrecalentado mercado ‘prime’ londinense.

En general, todo los segmentos de precio de compraventa están cayendo en el mercado londinense desde el pico de mediados de 2014, con una reducción de los precios del 6,7% en noviembre en tasa interanual y un 40% de los vendedores revisando los precios a la baja para poder vender, según un infome de  la inmobiliaria Rightmove.

La superricos están trasladando sus compras a las afueras de la capital británica, mientras que, sorprendentemente, los que se quedan en el centro optan por alquilar en lugar de pagar impuestos por la compra, lo que ha tenido un efecto inmediato en el atemperamiento de los precios de compraventa.

En Chelsea & Kensington, el barrio más caro de Londres -así como uno de los más desiguales-, los precios han caído un 15% en lo que va de año. Pese a que el proceso del brexit ha tenido parte de culpa, las medidas de 2014 para gravar las viviendas, sobre todo aquellas que superan el millón y se adquieren como segunda vivienda o inversión. Asimismo, la propuesta de la ciudad de Londres de que los compradores de vivienda de lujo declaren la identidad del verdadero propietario han desalentado a muchos inversores que utilizan como intermediarias empresas ‘offshore’.

La tendencia ahora, según explican agentes inmobiliarios de las zonas más caras de Londres, es optar por la privacidad y flexibilidad del alquiler, que puede superar los 25.000 libras semanales (28.000 euros) y no pagar las más 220.000 libras (245.000 euros) anuales que les cuesta mantener en privado los títulos de inmuebles que tienen en propiedad, a lo que habría que sumar varios millones en impuestos.

Alquilar requiere, además, mucho menos burocracia y los arrrendatarios de las propiedades más exclusivas no tienen ningún problema cerrrar tratos sin visitar el inmueble, solo con un simple tour con FaceTime o Whatsapp. Además, los clientes, “profesionales de éxito” con necesidades de movilidad geográfica, han visto en el alquiler una opción más conveniente, con pisos listos para vivir sin complicaciones añadidas.

Algunos millonarios prefieren dejarse más de un millón de libras anuales en alquiler que pagar un monto mayor en impuestos por la comprar de una vivienda que en ocasiones supera los 20 millones de euros. Según la consultoras LonRes, en los primeros nueve meses del año el número de alquileres llamados ‘super-prime’ (más de 5.000 libras a la semana) aumentaron un 15% comparado con el mismo período de hace un año, mientras que los que superan los 10.000 libras (11.000 euros) a la semana aumentaron un 50%.

Con la entrada en vigor del nuevo impuesto, los que antes se compraban un inmueble londinense por  15 millones de libras (16 millones de euros) han visto como el precio de los impuestos ha subido un 63% hasta los 1,7 millones de libras (1,9 millones de euros) que se queda el fisco, algo que es un 3% más caro si se trata de segunda residencia, un nuevo impuesto añadido en abril de 2016.

Con ello, el coste fiscal de la compraventa puede pagar por dos años de alquiler de más de 80.000 euros mensuales. Además, la inestabilidad de la libra esterlina debido al brexit hace que para los compradores extranjeros esta nueva opción sea incluso más atractiva.

Según los agentes inmobiliarios más exclusivos de Londres, la incertidumbre, sumada a que Londres no ha dejado de perder atractivo para los millonarios del mundo, ha hecho que la capital británica esté viendo una evolución del segmento más alto del mercado de alquiler que no se da ni siquiera en Nueva York, París o Hong Kong.