El año 2020 termina con varios récords en materia hipotecaria. A pesar de que la crisis del coronavirus supuso un shock y frenó en seco la firma de nuevos préstamos para la compra de vivienda en primavera, el euríbor y las hipotecas fijas han vuelto a hacer historia.

El ejercicio empezaba con buenas cifras, después de que el mercado consiguiera digerir los efectos de la ley hipotecaria que entró en vigor en verano de 2019, pero la llegada de la pandemia provocó un desplome de firmas, aunque también un impulso para los préstamos fijos.

Según explica Juan Villén, responsable de idealista/hipotecas, “a nivel hipotecario, 2020 ha sido un año que se inició con buenas perspectivas, se truncó de golpe con la pandemia, y se recuperó con mucha más fuerza de lo que nadie podría imaginar. Aunque el volumen de hipotecas formalizadas está por debajo del año 2019, su caída es menor a la compraventa de viviendas, lo que implica un mayor uso de la hipoteca como llave de acceso a la vivienda, y una mayor aceptación de las hipotecas a tipo fijo, así como precios de hipotecas en mínimos, tanto en fijas como en variables, que ha supuesto un alivio para quienes ya tenían hipoteca, así como un ahorro para quienes acceden por primera vez a una vivienda”.

Los primeros récords llegaron en marzo cuando, por primera vez, más de la mitad de las hipotecas firmadas en un mes fueron a tipo de interés fijo. En abril y mayo también representaron más del 50% de las nuevas operaciones, al igual que en julio, y desde entonces han estabilizado su peso en torno al 48%-49%.

El euríbor a 12 meses, sin embargo, tardó más tiempo en conseguir el hito. De hecho, en mayo registró su mayor subida en cuatro años, hasta situarse por debajo del -0,1%, y parecía que la nueva tendencia le acercaría a terreno positivo, pero la realidad fue bien diferente. Poco a poco fue bajando hasta que en agosto renovó sus mínimos históricos, al quedarse en el -0,359%, y desde entonces ha batido récord mes tras mes. Actualmente la media provisional de diciembre se sitúa al borde del -0,5% y, a falta de confirmación oficial, de quedarse en esos niveles el indicador de referencia de las hipotecas cerraría el ejercicio con un nuevo mínimo, mejorando el registro de noviembre (-0,481%).

Los niveles actuales se están equiparando con el interés que aplica el Banco Central Europeo a los depósitos (esto es, lo que cobra a los bancos por dejar depositado su excedente de liquidez en las arcas del BCE), un nivel que además se sitúa como su suelo teórico. Pero de momento no hay visos de que la máxima autoridad monetaria y financiera vaya a subir ese tipo de interés ni el precio del dinero, por lo que los expertos dan por hecho que el euríbor se mantendrá en terreno negativo durante un tiempo, al menos hasta que la economía y los precios en la eurozona se recuperen completamente del golpe de la crisis.

La parte positiva es que las caídas históricas y consecutivas del euríbor han venido acompañadas de una rebaja de las cuotas mensuales que pagan los hipotecados, así como de un volumen inédito de firmas de préstamos fijos. En momentos de inestabilidad como el actual, los consumidores se han lanzado a contratar hipotecas a tipo fijo, que establecen el mismo importe desde la primera cuota hasta la última.

De hecho, el primer semestre fue el mejor de la historia en lo que se refiere a la firma de este tipo de préstamos para la compra de vivienda, y todo apunta a que el año terminará con un nuevo récord. Según los datos del INE, entre enero y octubre se han formalizado más de 133.200 hipotecas fijas, más del doble que en todo 2016, prácticamente lo mismo que en todo 2018 (135.239) y cifra que se acerca al máximo de 2019, cuando se firmaron algo más de 147.500. De mantenerse la tendencia actual en los últimos dos meses del año (las últimas cifras oficiales son las de octubre), todo apunta a que el ejercicio podría saldarse con entre 150.000 y 160.000 nuevas hipotecas fijas.

Se aviva la guerra hipotecaria 

Todos estos números se producen en plena guerra bancaria por captar nuevos clientes a través de los préstamos para la compra de vivienda, donde se están produciendo ofertas agresivas. Prueba de ello es que el interés medio de las hipotecas ha tocado mínimos este año, tras situarse en el 2,44% en septiembre, y de momento se mantiene cerca de ese nivel.

En el comparador de idealista/hipotecas encontramos actualmente varias ofertas de hipotecas fijas a 30 años a un interés de entre el 1,29% y el 1,85%, por debajo del promedio histórico del euríbor. Entre las entidades que están ofreciendo estas condiciones se encuentran Evo Banco, COINC, BBVA, Kutxabank, Openbank, Bankinter, Targo Bank, Sabadell, Bankia, Liberbank e ING, que lanzó en septiembre su alternativa fija. En el terreno variable, las alternativas a 30 años parten desde el 0,85% + euríbor, como las que ofrecen Abanca, Evo Banco, Kutxabank y Openbank.

De cara a 2021, las previsiones apuntan a que se mantendrán unas condiciones de financiación muy favorables, lo que será un revulsivo para el mercado inmobiliario, aunque algunas voces del sector creen que en las entidades podrían endurecer los requisitos a la hora de conceder nueva financiación para comprar con el objetivo de exigir garantías y protegerse ante posibles brotes de insolvencia.

Villén insiste en que es complicado vaticinar qué pasará en 2021, pero “seguramente tengamos una primera parte del año similar a la que estamos viviendo ahora, y un segundo semestre que dependerá mucho de cómo evolucione el control de la pandemia. Lo que es muy probable es que sigamos viviendo una política expansiva del BCE, lo que, unido a la fuerte competencia entre bancos, garantizará hipotecas muy baratas todo el año. La asignatura pendiente sigue siendo encontrar una solución que permita ese primer acceso a la vivienda en para jóvenes o familias con estabilidad financiera, pero pocos ahorros”.