La arquitectura negra de Guadalajara es uno de esos espacios casi secretos que rodea Madrid. A solo 90 minutos de la capital y a los pies de la Sierra de Ayllón, a 1.100 metros de altitud, se encuentran ocho municipios arriacenses que son los que reciben este calificativo.

“Tienen unas condiciones muy particulares. Una tipología y un estilo muy común que se basa en el muro y tejado de pizarra que es el que le da ese color que le caracteriza”, asegura Esther Puerta, arquitecta de Tracería Estudio.

Este mineral le confiere a las viviendas, a las iglesias, a las tainas y a los puentes de la zona una variedad de tonos grises, violetas, pardos y negruzcos, únicos.

“La pizarra negra era el material que había. Hasta hace 30 años no llegó la carretera a estos pueblos con lo cual era imposible utilizar otros elementos constructivos. No hay arcilla en la zona así que se usaba la pizarra para muros y techo y el roble, que es el árbol que aquí tenemos, para las vigas”, relata a idealista/news Paco Maroto, Alcalde de Campillo de Ranas, una de las localidades que integran el grupo de la Arquitectura Negra.

Maroto asegura que hay similitudes con otros municipios ya que los primeros pobladores recorrían la ruta de trashumancia de pastores. “Nosotros, los pueblos de la Arquitectura Negra, tenemos un enlace con Galicia, el País Vasco y Extremadura porque era la ruta de subida y bajada de la trashumancia. Puedes ver construcciones similares en la forma de tejar en poblaciones gallegas o extremeñas, aunque el resto es autóctono de esta zona”.

Una técnica singular

Tradicionalmente en estas viviendas se mezclaban las dependencias para los animales domésticos, con los cuartos para los humanos en la planta inferior. En la segunda se almacenaban las reservas de alimentos, paja y leña necesarios para sobrevivir los meses fríos de invierno.

Este estilo tan singular supone una especialización. “Un albañil de Huelva no sabe construir con pizarra. Son obreros que llevan construyendo así toda la vida. Se aprende el oficio de pequeño y se pasa de generación en generación. Y es que no es lo mismo poner un ladrillo que una laja de pizarra para crear muros y cubiertas”, asegura Diego González , Ingeniero de edificación y fundador de Tracería estudio.

“Hay gente que ha caído en el error de no contar con ellos y otros albañiles no son capaces de trabajar la pizarra de forma correcta. Ahora se ha evolucionado mucho en materiales para el aislamiento pero la esencia es la misma. La técnica de como arpar la piedra en las paredes y el techo se mantendrá en el acervo de la zona”, remata el alcalde de Campillo de Ranas.

Protección especial

En estos municipios han desarrollado una normativa propia para salvaguardar este tipo de arquitectura. “Afortunadamente existe una protección. Por un lado, está la normativa propia de los municipios y luego, aparte, hay una normativa de protección de la arquitectura negra que engloba los municipios de Valverde de los Arroyos, Majaelrayo y Campillo de Ranas más todas sus pedanías y se centra en establecer un marco regulatorio en cuanto a tipología, volúmenes, acabados, huecos, etc. Un marco de obligado cumplimiento para las construcciones nuevas o rehabilitaciones”, especifica Puerta.

Además, el diseño de estas viviendas es diferente. “Tienes que tener cierta vocación porque, por un lado, estás limitado por la normativa urbanística que te impide desarrollar algunos usos si vas a salirte del cauce tradicional pero, por otro, tienes que adaptarte al entorno, al terreno y a la economía del promotor porque es un material más caro de lo normal”, asegura el fundador de Tracería Estudio.

La Arquitectura Negra se encuentra en período de declaración por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, dado su extraordinario valor etnográfico, arquitectónico y paisajístico.