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Los jóvenes están perdiendo peso en el mercado de la vivienda. Y es que el efecto de arrastre de las últimas crisis económicas y las dificultades para acceder a un empleo y mantener una estabilidad laboral están mermando su papel como compradores de casas y como nuevos hipotecados.

Según un estudio de la red Alfa Inmobiliaria, la cifra de compradores de vivienda  menores de 35 años no alcanza el 15% en las operaciones que intermedia, frente al 23% que representaban antes de 2008. Además, su peso está muy concentrado en las grandes ciudades. En concreto, cuatro de cada cinco se encuentran en mercados como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga.

Y las cifras son todavía peores si miramos el peso que representan en la firma de hipotecas. Según un estudio de la ‘hipotech’ Hipoo, tan solo un 8,17% del total de hipotecas firmadas en 2021 corresponden a menores de 35 años, mientras que el porcentaje de jóvenes que solicitan un préstamo al banco para comprar una casa se ha reducido dos puntos en lo que llevamos de año, pasando del 45% al 43%.   

La compañía señaña entre los factores fundamentales que han reducido el interés por solicitar una hipoteca por parte del colectivo joven se encuentran la alta tasa de paro juvenil, las dificultades para ahorrar ante la precariedad laboral y unos salarios bajos, la inestabilidad económica derivada de la pandemia del covid-19, un precio de los inmuebles que los jóvenes no pueden asumir, y la incertidumbre para poder encontrar trabajo o mejorar laboralmente. Unos problemas que, según el Banco de España, ya existían antes de la crisis sanitaria, pero que se han acelerado en los últimos meses. 

El acceso a la vivienda, un mal endémico

Con estas cifras sobre la mesa, Jesús Duque, vicepresidente de Alfa Inmobiliaria, afirma que «el problema de la vivienda en España es un mal endémico, y cada vez mayor, al que no se le ha puesto nunca solución”.

En los últimos años, los expertos han alertado de que existe una crisis de acceso a la vivienda, como deja entrever la edad media de la emancipación. En España, de media, los jóvenes se marchan del hogar familiar a los 30 años, un lustro después del promedio europeo y 10 años después que en Dinamarca, Suecia, Luxemburgo o Finlandia.

Según Duque, estas diferencias existen porque “en muchos países europeos existen ayudas estatales para favorecer su emancipación», ya que «la sociedad ve como un problema común el que los jóvenes no tengan ayudas para iniciar su proyecto de vida y tomar las riendas de su futuro». Y añade que «la raíz del problema se encuentra en la fragilidad de nuestro mercado laboral, en la escasa capacidad de ahorro, imprescindible para el acceso a la financiación hipotecaria y en la falta de ayudas públicas. De ahí el auge del alquiler en los últimos años, y también de los precios». 

La falta de ahorros derivada de la inestabilidad laboral es, precisamente, uno de los factores que juega en contra de muchos jóvenes a la hora de acceder a una vivienda. Los datos de Hipoo, sin ir más lejos, apuntan a que la media de ahorros aportados por los menores de 35 años se sitúa en 2021 en 42.299 euros, mientras que en 2020 fueron de 44.613 euros, y que son insuficientes en muchos casos para la entrada de una vivienda en las grandes ciudades. Estas cifras, insiste la compañía, «añaden más presión, dificultando su emancipación y el acceso a la vivienda». 

Frente a esa situación, desde Alfa Inmobiliaria solicitan a las Administraciones Públicas «ayudas financieras y fiscales, el fomento de la vivienda de protección oficial, y seguridad jurídica para que los propietarios se animen masivamente a poner sus viviendas en el mercado del alquiler, obligando así al mercado a bajar voluntariamente los precios empujados por la competencia».

Su petición se suma a las que han hecho otros organismos como la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), que ha instado al Gobierno a aprovechar el tirón de los fondos europeos para activar un sistema de avales públicos que permitan cubrir el 20% del precio del inmueble que, generalmente, no financia la banca a través del préstamo, sino que deben aportar de su bolsillo.

La propuesta de la patronal de la construcción se basa en ayudar a los menores de 35 años a comprar su primera vivienda a través de garantías estatales gestionadas por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), un organismo que ha estado ejerciendo un papel similar durante la pandemia sanitaria con las empresas. En el esquema también colaboraría la banca.

Desde el sector público también se están planteando alternativas, como por ejemplo la puesta en marcha de la bautizada ‘herencia universal’, una especie de dotación económica que ha planteado el Ejecutivo en el marco de los fondos europeos para la reconstrucción que los jóvenes recibirían a cierta edad y que podrían utilizar para la compra de su primera vivienda, para crear un negocio o para completar su formación,