Cuando un contribuyente gana a Hacienda un recurso o percibe una devolución de ingresos indebidos, la agencia tributaria suele reintegrar la cantidad con intereses de demora. Hasta la fecha, estos intereses debían tributar en el IRPF del contribuyente como una ganancia patrimonial, según la Dirección General de Tributos. Sin embargo, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana asegura que están exentos de tributar.

En la sentencia, con D. Manuel Baeza, presidente de la Sala de lo Contencioso como ponente, se sostiene que los intereses de demora que Hacienda debe ingresar al contribuyente no deben tributar en el IRPF como ganancias patrimoniales, en base a tres argumentos que detalla José María Salcedo, abogado titular de Ático Jurídico:

  1. Porque la naturaleza indemnizatoria de los intereses de demora se vería comprometida si el contribuyente debe tributar por ellos en el IRPF.
  2. Porque no resulta admisible obtener un beneficio de una actuación contraria a Derecho, es decir, obtener un beneficio de la exigencia por la Administración de una deuda tributaria indebida.
  3. El Tribunal valenciano estima que el pago de los intereses es una actualización de la deuda que se pagó a Hacienda, y que finalmente se ha conseguido anular. “Por ello, la deuda pagada en su día, y la devuelta tiempo después, incluyendo intereses de demora, son conceptos económicamente equivalentes”, puntualiza Salcedo.

En definitiva, el Tribunal Superior asegura que hacer tributar en el IRPF por estos intereses de demora percibidos supondría romper esa equivalencia perjudicando al contribuyente.

Esta sentencia contradice la posición de la Dirección General de Tributos, que considera que, por tener una naturaleza indemnizatoria, los intereses de demora percibidos de Hacienda no pueden calificarse como rendimiento del capital mobiliario en el IRPF, sino como ganancia patrimonial y que deben integrarse en la base imponible del ahorro.

“Es frecuente que, cuando se gana un recurso a Hacienda y procede la anulación de la liquidación dictada en su día, la Administración ya incluya en el acuerdo de ejecución un recordatorio para el contribuyente, advirtiéndole de que los intereses de demora percibidos tributan como ganancia patrimonial del IRPF”, señala José María Salcedo.

Se abre la puerta a infinidad de devoluciones tributarias

Esta sentencia afecta principalmente a los contribuyentes que recibieron intereses de demora de Hacienda en 2018. Según la sentencia del Tribunal Valenciano, no están obligados a declararlos en el IRPF. 

Estos contribuyentes tienen dos opciones. La primera sería no declarar los intereses de demora en su IRPF, y recurrir la liquidación que pudiera dictar la Administración al percatarse de dicha situación. La segunda, más prudente en opinión de José María Salcedo, sería la de tributar por dichos intereses de demora en el IRPF para, acto seguido, solicitar la rectificación de la autoliquidación presentada, y la devolución de ingresos indebidos. “De esta forma, se evitará la exigencia de intereses, y la imposición de una sanción tributaria”, concluye el abogado de Ático Jurídico.

En relación con los intereses de demora que se hayan cobrado de Hacienda en los últimos cuatro años, es posible solicitar la rectificación y devolución de ingresos indebidos si tributaron como ganancia patrimonial. En este momento es posible solicitar la rectificación de las declaraciones del IRPF presentadas en relación con los ejercicios 2014, 2015, 2016 y 2017.

Qué pasa cuando es el contribuyente el que debe pagar los intereses de demora a Hacienda

En el caso de que el contribuyente haya perdido el recurso contra Hacienda, deberá pagar los intereses de demora, pero estos no los podrá considerar como una pérdida patrimonial a integrar en su IRPF.