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Los grandes promotores están siguiendo de cerca los pasos de los fondos de inversión que han estado más activos en el sector inmobiliario doméstico. Y es que el mercado está convencido de que algunos gigantes internacionales podrían empezar a vender parte de los suelos que han comprado en los últimos tiempos a las entidades financieras.

Los expertos calculan que estos grandes tenedores cuentan con más de 15.000 millones de euros en parcelas, muchas de ellas situadas en zonas con gran demanda de obra nueva y escasez de materia prima que desarrollar.

Así, se espera que en la recta final de año (seguramente después de verano), los fondos empiecen a vender terrenos a través de pequeñas operaciones, lo que les permitirá sacar la máxima rentabilidad posible a su inversión.

Blackstone, que acordó con Santander la compra del 51% del ladrillo tóxico de Popular por 5.100 millones de euros, se perfila como uno de los actores más activos del año. Aunque también podrían tener un papel destacado Cerberus, que se quedó con la inmobiliaria de BBVA a finales del año pasado; o Bain Capital, que adquirió activos a Liberbank.

¿Y cuánto tienen en terrenos? El 42% de los activos que compró Blackstone a la entidad presidida por Ana Botín son suelos, mientras que el 80% de los 4.000 millones del portfolio que adquirió Cerberus a BBVA. En el caso de Bain Capital, destacan los 144 millones en suelo que compró a Liberbank.

Junto con estos actores, otro que está llamado a calmar la sed de suelo de las grandes promotoras es Sareb, la sociedad que gestiona los activos de la banca rescatada, que busca un socio en el sector de la promoción para aportar hasta 800 millones en parcelas.

Las principales operaciones se realizarán, según las consultoras de referencia del mercado, sobre suelos ubicados en Madrid, Cataluña y Levante, precisamente algunas de las zonas de España donde hay más demanda de vivienda nueva. Sin embargo, también podríamos ver transacciones de suelos situados en otras partes del país donde cada vez hay un mayor interés por la obra nueva, como Galicia, Asturias, Santander o Burgos.

De momento, las principales promotoras del país tienen planes para empezar a comercializar este año cerca de 32.000 casas, una cantidad que sigue lejos de la horquilla de sostenibilidad que maneja el sector y que habla de unas 150.000 viviendas nuevas al año.