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El covid-19 ha cambiado el mercado de la vivienda en factores como los precios, las preferencias en la búsqueda o la creciente necesidad de tener espacio exterior para sobrellevar situaciones como un confinamiento. Unos cambios que también se están dejando notar en el terreno del alquiler, apenas seis meses después de que estalla la crisis sanitaria.

Según explica la Agencia Negociadora del Alquiler (ANA) en un estudio, antes de la pandemia había escasez de oferta de inmuebles en alquiler, los precios eran elevados y las viviendas se alquilaban rápidamente, incluso en horas en algunos casos, mientras que ahora se está produciendo una alta rotación de inmuebles, un incremento de la oferta que está reduciendo los precios y un cambio en la búsqueda de viviendas. Los arrendatarios, dada la situación de incertidumbre económica y laboral, están interesados en pisos más baratos y tardan más tiempo en tomar decisiones.

Resumimos los principales cambios que detectando la compañía capitaneada por José Ramón Zurdo:

1. Mas oferta y alta rotación

Actualmente hay más viviendas disponibles para alquilar que antes de que llegara el coronavirus gracias a varios factores: están llegando al mercado viviendas de nuevas construcciones y promociones provenientes de fondos y socimis y muchas viviendas que hasta hace poco estaban destinadas al alquiler turístico se están reconvirtiendo en alquileres de larga estancia. Además, está creciendo el número destinadas al alquiler de habitaciones, normalmente a estudiantes y también está aumentando el número de inmuebles en venta que, al no encontrar comprador, están pasando al alquiler. También aumenta el volumen de inmuebles vacíos que, ante la situación económica, los propietarios han decidido ponerlos en alquiler.

Por otro lado, el estudio insiste en que hay una elevada rotación, ya que se están alquilando más viviendas y los inmuebles cuyos contratos finalizan están saliendo de nuevo al mercado, y lo hacen normalmente a precios inferiores.

2. Las rentas se abaratan 

La compañía asegura que está detectando una caída de las rentas que las equipara con niveles similares al tercer trimestre de 2017. Según los datos de idealista, los descensos se están produciendo en los grandes mercados. En Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Málaga, por ejemplo, los descensos superan el 3% solo en el tercer trimestre, según el último informde de idealista.

3. Los inquilinos contraofertan

Los inquilinos, hace unos meses, se veían obligados a aceptar casi siempre el precio ofertado por el propietario, mientras que ahora se lanzan a contraofertar. De media, asegura ANA, la rebaja ronda los 50 euros al mes. El precio medio del alquiler en España se sitúa en 11,5 euros/m2 al mes, según los datos de idealista.

4. Se buscan viviendas más económicas

Si bien hay muchos españoles que están buscando viviendas más grandes, con balcones y en zonas ajardinadas, que normalmente son más caras, la realidad es que dicho patrón parece limitarse solo al mercado de la compraventa. Y es que, ante la incertidumbre económica y laboral, los inquilinos están en modo ahorro: buscan inmuebles más económicos y se mudan a pisos y zonas con un alquiler más bajo.

5. Se tarda más tiempo en alquilar

Antes de la llegada del covid-19, las viviendas en alquiler encontraban generalmente un nuevo inquilino en cuestión de días, y a veces incluso en horas. Sin embargo, explica el estudio, la situación ha cambiado, y al haber más oferta y movimiento en el mercado, se está tardando más tiempo en alquilar las viviendas.

“Los inquilinos ahora se están tomando un respiro a la hora de alquilar y ya no necesitan decidir en el momento si alquilan la vivienda que acaban de ver”, explica la Agencia Negociadora del Alquiler, que sostiene que es un cambio significativo que se está produciendo en el comportamiento de los arrendatarios a la hora de alquilar una vivienda, y precisamente por el aumento de la oferta, estos inquilinos visitan más inmuebles y tardan más en tomar la decisión final de alquilar.

6. Vuelven los avales

El estudio también recalca que, debido a la situación de precariedad laboral, los inquilinos están aceptando que en ciertas operaciones se les solicite un familiar que avale la operación de alquiler para garantizar el pago de la renta.

7. Pocos contratos incluyen la ‘cláusula covid’

A pesar de que cada vez es más frecuente que los contratos de arrendamiento incluyan la bautizada ‘cláusula covid’, la Agencia Negociadora del Alquiler recalca que “en el alquiler residencial, más del 90% de los propietarios se están negando a incluirlas. Esta cláusula no tiene sentido en este tipo de alquiler, porque durante los confinamientos las viviendas no dejan de ser utilizadas por los inquilinos”. En cambio, sí tienen sentido en el alquiler de inmuebles con un uso distinto a vivienda como son los locales comerciales u oficinas, y también en el caso del alquiler para estudiantes o el vacacional. 

Recordemos que el objetivo de esta cláusula es que, en caso de otro estado de alarma, el inquilino pueda abandonar el inmueble (principalmente un piso compartido o una oficina) y cancelar el contrato de alquiler sin penalización, mientras que el propietario podrá tener el inmueble disponible de nuevo para alquilar.