Desde que puso negro sobre blanco con los resultados del ejercicio 2017 el pasado 22 de febrero, Neinor está probando la cara más amarga de la bolsa. Con una intensidad desconocida desde que dio el salto al mercado de valores en marzo del año pasado, la promotora está conociendo el primer gran aluvión de ventas y está recibiendo la mayor llegada de inversores bajistas desde que es empresa cotizada.

Los temidos ‘hedge fund’ que apuestan por una caída de la cotización han sacado a pasear todo su arsenal. Y lo han hecho solo un segundo después de conocer las cuentas de Neinor del año pasado. El movimiento no solo ha sido muy rápido. También es muy contundente por parte de algunos de los ‘hedge’ más poderosos del planeta, conocidos por su voracidad cuando detectan debilidades.

JP Morgan Asset Management desembarcó en el valor el mismo día de la presentación de los resultados con una posición corta o bajista sobre el 0,52% del capital. Pero a pesar de la caída de la cotización (alrededor de un 10% desde el día 22), el ‘hedge’ estadounidense ha vuelto a pisar el acelerador hasta el 0,66% de las acciones de Neinor.

Además, WorldQuant, que en diciembre se convirtió en el primer gran bajista de Neinor, ha subido hasta el 0,7% del capital su apuesta porque la cotización seguirá cayendo. Este fondo especulativo nunca había llegado tan alto. Como tampoco lo habían hecho hasta ahora las posiciones cortas globales sobre la compañía que pilota Juan Velayos, y que se han hecho fuertes por encima del 2%. 

¿Cómo se explica un movimiento de este calado en tan corto espacio de tiempo? En las conclusiones de su informe de presentación de resultados, Neinor dice que el “nuevo enfoque más conservador para 2019 maximiza el retorno gracias al incremento de precios en un mercado alcista y asegura la eficiencia operacional en costes”. Pero los inversores y los analistas creen que el camino no será fácil.

Uno de estos últimos es Citigroup. Los analistas del banco han reducido su recomendación sobre Neinor hasta neutral. Una decisión basada en “la rebaja de los objetivos de entrega de viviendas hasta 1.000 unidades desde 1.374 en 2018 y hasta 2.000 desde 3.000 en 2019”. El banco recuerda que las dificultades para conseguir permisos de construcción son habituales en el mercado y que el riesgo de ejecución pesará sobre la cotización entre un año y año y medio.

Neinor quiere llegar a las 4.000 unidades en el año 2010, lo que supondría entregar 500 más respecto a las previsiones iniciales. Pero el mercado se ha puesto en modo defensivo en la primera promotora inmobiliaria que se estrenaba en bolsa desde el estallido de la burbuja del ladrillo en España.

Los movimientos van más allá de los inversores bajistas y agitan el capital de la promotora. Uno de los mayores accionistas, el fondo estadounidense Wellington, ha reducido su participación desde el 8,5% hasta algo menos del 5%. Es solo el movimiento vendedor más destacado de una oleada de ventas que se ha llevado alrededor del 10% del valor de Neinor desde los resultados.

Con la acción por debajo del precio de la salida a bolsa, Neinor está cada vez más lejos de las previsiones de los analistas, que creen que la promotora puede subir en torno a un 30% tras el castigo sufrido desde los resultados. La compañía no tiene ninguna recomendación de venta.