BME Growth

BME Growth

Otra sociedad de inversión inmobiliaria calienta motoras para estrenarse en bolsa. Se trata de JSS Real Estate, que ya ha recibido el visto bueno del Mercado Alternativo Bursátil (MAB), rebautizado recientemente como BME Growth, para convertirse en la séptima socimi que debuta en esta plataforma en lo que llevamos de año.

El vehículo tiene en cartera dos edificios de oficinas ubicados en Madrid que suman cerca de 25.000 m2 y un valor de mercado que roza los 145 millones de euros, según los cálculos de las consultoras Savills Aguirre Newman y CBRE. Uno de los inmuebles está situado en el centro financiero de Las Tablas, al norte de la capital, y tiene a la constructora FCC como inquilino (es la sede principal en la capital) mientras que el otro está en el céntrico barrio de Chamberí (en la calle Ríos Rosas) y está alquilado íntegramente al Canal de Isabel II, la empresa pública encargada de todo el ciclo del agua en la Comunidad de Madrid.

JSS Real Estate se vestirá de largo el próximo 25 de septiembre a un precio de 11,6 euros por acción y con una capitalización de 58 millones de euros, esto es, casi tres veces menos que el valor actual de su portfolio.

Según la documentación remitida por la sociedad, el 85% de las rentas que percibe anualmente proceden del alquiler de FCC (unos 6 millones de euros al año, mientras que la renta del Canal de Isabel II ronda los 1,1 millones de euros), cuyo contrato estará en vigor al menos hasta 2030. El de la empresa pública, en cambio, tiene de momento como fecha de vencimiento 2023.

Detrás de este vehículo está JSS Global Real Estate Fund Master Holding Company (con sede en Luxemburgo), que controla casi el 95% del capital, aunque en su accionariado también hay 23 accionistas minoritarios y un pequeño porcentaje de autocartera.

En lo que respecta a sus planes futuros, la sociedad tiene previsto seguir invirtiendo en inmuebles situados en grandes ciudades. Aunque su objetivo son principalmente las oficinas, no descarta adquirir activos hoteleros, siempre que cada operación tenga un importe mínimo de 20 millones de euros, con un máximo de 150 millones, y le permitan obtener una rentabilidad bruta de al menos un 6%. También explica que podría invertir de forma selectiva en otros activos como los residenciales.

La clave de sus potenciales inversiones está, además del precio y la rentabilidad, en características como la ubicación y calidad del edificio, el perfil del inquilino, el rendimiento derivado del alquiler o la capacidad de generar valor a través de la gestión activa de las propiedades. Y también detalla que “la Sociedad no tiene como objetivo invertir en oportunidades de promoción, aunque puede considerar propiedades que ofrezcan una gestión activa a través de la negociación con inquilinos, la renovación y el reposicionamiento”.