El sector privado español se ha apretado el cinturón como ningún otro en Europa. De hecho, es el que ha conseguido reducir más rápido su deuda desde que la crisis de Grecia dio sus primeros pasos.

Según los datos que maneja el Banco de España, desde la primavera de 2010 hasta ahora las familias y las empresas no financieras en nuestro país han reducido su deuda en unos 502.000 millones de euros. Una cifra sin parangón en el resto de vecinos comunitarios y a la que solo se acerca Reino Unido.

Si hace siete años el endeudamiento privado en nuestro país más que duplicaba el PIB (llegó a representar el 220%), actualmente su peso equivale a un 166,1%. Un nivel similar al que registran otros países europeos, que se traduce en 1,84 billones de euros y que vuelve a los niveles de 2006, justo antes de que estallara la crisis económica y financiera. Así, se a la perfección la previsión que hizo el regulador financiero.

De dicha cantidad, la mayor parte se corresponde con las empresas (su apalancamiento ronda el 101,7% del PIB), mientras que el de las familias representa aproximadamente un 64,4%. Según el servicio de estudios de Caixabank, en 2018 los hogares españoles ya estarán a la misma altura que los europeos.

Y las perspectivas apuntan a más ajustes en los próximos años. El Gobierno, al menos, cree que durante esta legislatura la deuda privada podría reducirse otros 330.000 millones de euros. Si se cumple el guion previsto, los hogares y las empresas lograrán quitarse nada menos que 800.000 millones de euros de deuda en una década. Además del Ejecutivo, hay organismos como la Autoridad Fiscal Independiente que también esperan ajustes adicionales a corto plazo.

A pesar del enorme esfuerzo del sector privado, el público ha seguido el camino inverso y ha disparado su endeudamiento en los últimos años hasta situar la deuda en torno al 100% del PIB. En 2007, antes de que estallara la crisis, la deuda apenas suponía un 35,6% del PIB y en 2011 rondaba el 70%.

La buena noticia es que el Gobierno cree que el repunte de la deuda pública ha tocado techo y espera se vaya reduciendo poco a poco hasta quedarse alrededor del 92,5% en 2020, según recoge el Programa de Estabilidad 2017-2020 que ha enviado el Ejecutivo a Bruselas.