La Bolsa española / Gtres

La Bolsa española / Gtres

¿Bolsa o vivienda? Miles de inversores españoles se enfrentan al dilema de cada año después de un 2021 francamente bueno para la renta variable, aunque no tanto para el Ibex 35 español. Cuando el ejercicio está a punto de terminar, el índice que agrupa a las mayores empresas españolas acumula una pobre subida inferior al 5% que contrasta con la rentabilidad del 7% que ofrece la compra de una vivienda para ponerla en el mercado del alquiler, según los datos del tercer trimestre del año recopilados por idealista.

Claro está que el Ibex ha llegado a subir mucho más este año -marcaba máximos del año en junio por encima de los 9.300 puntos y ahora se sitúa en alrededor de 1.000 puntos por debajo- y que los inversores que hayan salido a tiempo habrán hecho pingües beneficios. Y también es verdad que ha habido otros mercados de acciones que lo han hecho mucho mejor en 2021. Por ejemplo, en Wall Street las ganancias se van por encima del 20%.

Pero lo que importa es que las expectativas no son tan halagüeñas para el año que viene. Si 2021 tenía que ser -y así ha sido- el año del gran rebote de las bolsas tras el desplome histórico provocado por el covid-19, 2022 llega bajo el signo de la duda. Vienen subidas de tipos interés en casi todo el mundo a las que las bolsas se enfrentan con una valoraciones casi en todos los casos muy exigentes.

Las grandes firmas internacionales ponen ya el dedo en la llaga. Morgan Stanley ha advertido de que el gran índice bursátil de referencia mundial, el S&P 500, podría caer alrededor de un 5% en 2022 hasta los 4.000 puntos. El banco estadounidense cree que, tras  una gran subida muy superior a la de la media mundial, el potencial de crecimiento de los beneficios de las empresas estadounidense es ya inferior al de las europeas o asiáticas.

Y otro gran banco como Bank of America (BofA) no ve potencial de subida del S&P 500 el próximo año. Simplemente porque se ha quedado rezagada respecto a Estados Unidos, en Europa las expectativas son algo mejores, pero no para tirar cohetes. En general, nadie ve avances superiores al 10%. Eso en el mejor de los casos, porque hay otras casas que creen que viene un año de ajuste más o menos duro. Fidelity International cree que el ciclo bajista que ya ha iniciado la renta variable continuará a lo largo de 2022 y prevé un «aterrizaje suave». 

Con estas cartas sobre la mesa, la inversión en vivienda gana enteros de cara a 2022 en España. Es verdad que la subida de los precios de la vivienda libre (que acumula ya 30 trimestres de crecimientos interanuales) del 4,2% en el tercer trimestre en tasa interanual es la más elevada desde el tercer trimestre de 2019, pero no es menos cierto que el ritmo de crecimiento se sitúa por debajo del IPC, en niveles que habrían sido razonables de no cruzarse por medio la pandemia.

Otro factor decisivo es el precio de las hipotecas. En estos momentos, los españoles solventes tienen a su disposición la oferta de préstamos para vivienda más barata de la historia. Según el INE, el coste medio se situó en agosto en el 2,47%, muy por debajo del coste de la vida. Por lo tanto, los compradores están ante una oportunidad sin precedentes de financiar la compra de sus casos a unos precios que serán difícilmente sostenibles a medio plazo.

Con las valoraciones de las bolsas seriamente cuestionadas y rendimientos de la renta fija testimoniales en bonos que no sean de alto riesgo y negativos en el caso de instrumentos tan seguros y tradicionales como las Letras del Tesoro, la vivienda parte con todas las de ganar de cara a un 2022 que será muy exigente para la inversión con riesgo.