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El Ayuntamiento de Madrid ha mostrado sus cuentas de 2017 y ha anunciado que tiene 1.120 millones de superávit. Inmediatamente, el equipo de la alcaldesa Manuela Carmena empezó a usar las redes para demostrar que con “eficacia y honradez como bandera” se pueden hacer las cosas bien. También redujeron la deuda en 450 millones de euros.

Sin duda, han hecho bien las cosas. Sin embargo, vale la pena comentar algunos detalles que ayudan a entender estos números. 

El Ayuntamiento de Madrid tiene superávit desde hace tiempo. El último año completo de Ana Botella, la anterior alcaldesa y del PP, se cerró con 368 millones de euros en la tesorería. Y redujo la deuda de más de 7.000 millones hasta los 5.000 millones.

En su tiempo, como ahora, el equipo de Ana Botella se movió para que la prensa mostrara su buena labor. De modo que, en esencia, para alegría de los madrileños, las cuentas se han mantenido en raya y con superávit.

Pero hay algo más. Aparte del equipo de las alcaldesa, ha habido alguien más que ha metido mano en las cuentas: se trata del ministro Cristóbal Montoro y su ley de Estabilidad Presupuestaria.

Esa ley, muy criticada en su tiempo por algunos que hoy gobiernan las alcaldías, establecía un techo de gasto prusiano para todas las administraciones. Como explicaba muy bien un artículo del diario El Español, el límite significa que los ayuntamientos no pueden aumentar los gastos más de un 1,8% anual, de modo que aunque tengan muchos ingresos (en la época de las vacas gordas) no se les ocurra disparar los gastos, como sucedió en el pasado con muchos ayuntamientos manirrotos, y que nos dejaron a todos entrampados.

Gracias a eso, los ayuntamientos españoles tienen un superávit de 5.500 millones de euros, como reconocía el alcalde socialista de Vigo, Abel Caballero. Por eso, los alcaldes piden a Montoro que afloje el torniquete y les deje gastar un poco más. “No se puede penalizar a los ayuntamientos que son eficaces”, dijo Caballero. 

Así las cosas, en las últimas horas el ministro de Hacienda ha anunciado que está dispuesto a permitir que las Administraciones Locales puedan usar el remanente de sus cuentas del pasado ejercicio hasta 2019. 

Desde el punto de vista de los ciudadanos, el caso se aborda de otra forma. Si tienen tanto superávit, ¿por qué no nos devuelven parte de los impuestos que pagamos? Esta reclamación se vuelve más dramática en el caso de aquellos ciudadanos que pagaron la plusvalía municipal a sus ayuntamientos, a pesar de tener minusvalías en las operaciones de compraventa de inmuebles. Incluso hay sentencias de la Justicia que les dan la razón a estos ciudadanos, pero los consistorios se hacen los suecos.

En cualquier caso, el hecho de que la alcaldía de Madrid haya cumplido es una buena noticia. No hay que ser injustos. Otra cosa es estar de acuerdo con su política de gastos. Madrid no ha emprendido grandes obras urbanas inmobiliarias, y por eso los precios de la capital se han disparado. Es contradictorio que un Ayuntamiento que dice defender los derechos sociales, no sea capaz de facilitar que los jóvenes y las capas más modestas puedan acceder a una vivienda.