Edificio de Vitruvio en la calle Sagasta (Madrid) / Vitruvio

Edificio de Vitruvio en la calle Sagasta (Madrid) / Vitruvio

La socimi Vitruvio mejora sus números de cara al balance de 2020. Y es que, a pesar de la pandemia, de la caída del valor de sus activos y de los planes de ayuda que ha puesto en marcha a sus inquilinos, el vehículo de inversión inmobiliaria prevé un impacto menor en sus cuentas por la crisis del coronavirus.

Según la documentación publicada por la compañía que lidera Joaquín López-Chicheri, Vitruvio cerrará el año con una facturación de unos 7,55 millones de euros y con un ebitda de 4,4 millones de euros. Ambas cifras son superiores a las que pronosticaba en julio, con un alza del 7,4% y del 10%, respectivamente.

No obstante, su cartera de activos ha perdido un 4,4% de su valor como consecuencia del covid-19, lo que le ha llevado a realizar un ajuste contable que tiene como principal lectura la entrada en pérdidas. De momento, las estimaciones internas de la sociedad de inversión inmobiliaria apuntan a un beneficio neto de -5,5 millones de euros. Esta cifra también es mejor que la prevista en julio, cuando vaticinaba unas pérdidas de 5,7 millones.

A pesar de ello, la socimi se compromete a mantener el pago de dividendo a sus accionistas (a pesar de que la obligación de retribuir a los accionistas solo existe cuando hay ganancias) y ha comprometido 1,79 millones de euros a tal efecto, con un incremento del 56%. Actualmente cuenta con más de 400 accionistas.

Según detalla la socimi, «como la compañía ha generado más ingresos que
gastos de su actividad de arrendamiento de inmuebles y ha seguido generando caja proveniente de los alquileres (incluso pese a las ayudas a aquellos inquilinos que lo han solicitado justificadamente) seguirá repartiendo al accionista dividendos trimestrales». 

Respecto a la mejora de las cifras de ventas y ebitda, Joaquín López-Chicheri sostiene que la revisión al alza se debe a que «en verano pensábamos que la segunda oleada podría ser más profunda de lo que lo está siendo. Estimábamos que podría imponerse un nuevo confinamiento. Aunque seguiremos ayudando a los inquilinos que lo soliciten justificadamente, dichas ayudas están siendo menores porque la actividad se ha ido recuperando».

En concreto, destaca el buen comporamiento del comercio minorista, que «ha podido abrir sus puertas al público más horas y con mejores ventas de las previstas en julio». En cambio, «los inquilinos de oficinas, naves logísticas y viviendas en cartera han evolucionado en línea con lo proyectado en julio». Además, estima que podría terminar el año con una rentabilidad neta del 4,5%.

En este escenario, la socimi defiende la diversificación de su cartera de inmuebles en alquiler, lo que le permite, «incluso en el año del desastre, en el año de la pandemia, seguir generando retornos que seguiremos repartiendo trimestralmente a nuestros accionistas». Y hace un llamamiento para unir fuerzas con otras sociedades de inversión. «En este entorno están surgiendo oportunidades y pensamos que quizá sea el momento de que otros proyectos quieran unir fuerzas con nosotros para reforzar nuestra estrategia de crecimiento», concluye López-Chicheri.