Bruno Sauer, director General de GBCe

Bruno Sauer, director General de GBCe

Green Building Council (GBCe), asociación referente para la edificación sostenible en España, acaba de publicar el informe Agenda de la UE para la edificación sostenible, donde además de hacer un recorrido por la normativa europea y cómo ha afectado a nuestro país, indica la necesidad de actuar cuanto antes si se quiere conseguir una economía neutra en carbono en 2050. El director general de GBCe, Bruno Sauer, nos aporta, desde su amplio conocimiento internacional, la evolución natural que tendrá que experimentar el sector de la rehabilitación en España para ser la locomotora de la edificación en los próximos años. Sauer es, además, miembro de la Junta Directiva de World Green Building Council, fundador del Think Thank europeo G17 y el movimiento internacional Building Sense Now.

En vuestro informe afirmáis que el sector de la edificación debe orientarse con urgencia hacia otro modelo muy distinto del llevado a la práctica en el periodo 1990-2010, ¿cuáles son las principales acciones que debe asumir España para no descolgarse de Europa?

Para nuestro sector, Europa ha ido definiendo un marco normativo de desarrollo sostenible, que va acompañado de los seis macrobjetivos de Level(s) –proyecto europeo que proporciona un lenguaje común en materia de sostenibilidad para el sector de la edificación-. Se trata de encontrar el equilibrio, pero con gran ambición, entre la descarbonización en todo el ciclo de vida, la gestión del agua, la salud y el confort, la viabilidad económica, la adaptación al cambio climático y la economía circular.

Alcanzar estos macrobjetivos supone el gran salto del relato de la eficiencia energética hacia la sostenibilidad con su inherente complejidad.

España simplemente tiene que ponerse las pilas para implementar esos macrobjetivos, priorizando, pero no dejando atrás ninguno, pues los seis son fundamentales.

Como dice Europa ha ido marcando el ritmo regulatorio en nuestro país en lo referente a la lucha contra el cambio climático, siendo muy importante el peso de la construcción y rehabilitación. ¿Qué ha fallado en las transposiciones directivas europeas para que España no haya cumplido todavía los deberes en materia de sostenibilidad y eficiencia?

Durante años, las directivas se han transpuesto sin una ambición real por cambiar la manera de construir y reducir su impacto. Sin embargo, creo que esta no es la principal razón por la que no estamos alcanzando la velocidad de crucero necesaria para resolver el impacto de nuestro sector sobre el cambio climático. La palanca reglamentaria es una palanca más.

Pero, en primer lugar, hace falta una visión individual de cada agente en nuestro sector para actuar de una manera diferente, de implementar ese modelo nuevo sin necesidad de tener el peso de un reglamento o normativa encima de su actividad profesional antes de actuar. Estoy totalmente de acuerdo con Paula Caballero –activista colombiana considerada como la inventora de los Objetivos de Desarrollo Sostenible- cuando decía que falta un ODS más, un número 18: la capacidad de cambiar de actitud. Sin eso, no vamos a cumplir nunca los plazos en esa transición de un modelo de desarrollo del siglo XX a un modelo del siglo XXI.

El 75% de los edificios europeos son ineficientes desde el punto de vista energético, ¿en el caso del inmobiliario español hasta qué porcentaje escala esta deficiencia? ¿Qué particularidades tiene nuestro parque edificatorio con respecto al europeo?

El 51% de los edificios del parque en España fueron construidos antes de cualquier normativa que regulara su consumo energético, 92% antes del Código Técnico de la Edificación en 2006, que introdujo valores algo más estrictos en esta materia, por lo que creo que es un error pensar que España es tan diferente al resto de Europa.

En todas las ciudades europeas se encuentra un alto porcentaje de edificios residenciales construidos con deficiencias energéticas. Quizás la mayor diferencia consiste en que en España hemos seguido construyendo de esta manera bien entrado en el siglo XXI, mientras que en Europa ya estaban rehabilitando y renovando sus ciudades. Hay un desfase de 15-20 años y por eso, cuando ahora comparamos cifras entre España y Europa, parece que no somos el alumno malo de la clase. Simplemente es un tema de “ponernos las pilas”, de no volver a inventar la rueda y tratar de aprender de los demás, adaptando soluciones a nuestra realidad climática y cultural.

2020 marca el camino para que los edificios de nueva construcción y los ampliamente rehabilitados sean de consumo energético casi nulo, una exigencia europea que, desde 2018, ya deberían cumplir los edificios públicos. ¿Han sido las Administraciones ejemplarizantes con esta normativa?

Clarísimamente no. El mayor error de la Administración Pública en el debate de la descarbonización es no haber sido ejemplarizante. Y con esto vuelvo al mismo tema: el tan necesario “ODS 18”.

El certificado de eficiencia energética es todavía desconocido por un importante sector de la población, ¿por qué no se ha divulgado mejor este documento?

El certificado energético se percibe demasiado a menudo como un trámite más que no aporta ni valor ni información útil al comprador de una vivienda. Es importante cambiar esa percepción, sobre todo ahora que el cambio climático empieza a ser un problema prioritario en la percepción de los ciudadanos.

Este certificado es sin duda uno de los instrumentos más importantes para cambiar tendencias en el mercado. De hecho, con el tiempo debería incorporar otros parámetros de información que ayuden a los ciudadanos a entender mejor el funcionamiento y el mantenimiento de su vivienda.

De nuevo todos los agentes de la cadena tienen que aportar su trabajo, desde los técnicos que las emiten con rigor, hasta las inmobiliarias que las hacen llegar a tiempo a los ciudadanos para poder hacer una compra consciente y responsable. En las llamadas “hipotecas verdes”, por ejemplo, el certificado energético ya es un documento que se tiene en cuenta a la hora de ofrecer condiciones ventajosas en aquellas viviendas más eficientes.

El Pacto Verde Europeo establece una hoja de ruta con 47 acciones, donde la más directa y orientada al sector de la edificación tiene como objetivo lograr mejoras en la eficiencia energética de los edificios. ¿En qué consiste concretamente esta “Renovation Wave” –ola de rehabilitación- y cómo se debería aplicar en el caso español?

La “ola de rehabilitación” debería ser un tsunami que arrase todas las ciudades rehabilitando lo que encuentra en su camino. Y no solo energéticamente. Después de la crisis de la COVID-19, es urgente incluir en el relato de la rehabilitación aspectos de salud y flexibilidad en el hábitat.

No vamos a rehabilitar tres veces nuestras viviendas de una manera profunda. La “Renovation Wave” probablemente será un trabajo de largo recorrido, pero con un empuje inicial durante 5-7 años con mucha financiación pública. Espero que la sociedad sea capaz de entender que las oportunidades no se repiten y que se aproveche ese momento para dar el paso definitivo.

Como organización con vocación internacional, ¿cuál es la visión crítica que tienen vuestros colegas de la situación edificatoria española?

Desde fuera, entre nuestros colegas de otros GBC, nos miran con envidia por la capacidad de trabajo, de empujar sin desanimarnos, pero no entienden por qué las cosas van tan lentas: la burocracia y el hecho de que todos esperen a la obligatoriedad de una norma antes de saltar a la acción para emprender un cambio que es positivo para el crecimiento del sector. Creo que el problema en nuestro país es que perdemos demasiado tiempo en los procesos y confiamos en muchos protocolos y normativas, que al final ni siquiera cumplimos.