Las arcas públicas no están sacando al momento dulce que vive el sector inmobiliario todo el jugo esperado. Y es que la recaudación de los impuestos ligados a la compraventa de viviendas no está evolucionando al mismo ritmo que las transacciones.

Según los datos que maneja Hacienda, las autonomías recaudaron durante todo el año pasado 7.320 millones de euros gracias a las dos figuras tributarias que gravan las compraventas: el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) para las casas de segunda mano y Actos Jurídicos Documentales (AJD) para las viviendas de obra nueva. Se trata de la mejor cifra desde el año 2010 y arroja un alza del 32% frente a los mínimos de 2013 (5.543 millones), aunque el avance interanual es de un escaso 3%.

Sin embargo, las compraventas subieron a ritmo de dos dígitos. El pasado ejercicio se formalizaron más de 400.000 operaciones, el nivel más alto desde 2010 y un 13,6% que un año antes. En el caso de las viviendas usadas, el crecimiento fue aún mayor al alcanzar el 17% y registrar máximos desde 2007.

De momento, y a pesar de la buena racha de las compraventas, la recaudación sigue muy lejos de los niveles precrisis. En 2007, de hecho, las autonomías llegaron a recaudar casi 17.000 millones de euros, más del doble.

De cara al ejercicio en curso se espera una recaudación cercana a los 8.300 millones de euros, lo que supondría un alza interanual del 13%. Aun así, la cifra seguirá siendo representando menos de un 50% de la registrada en pleno boom inmobiliario.