El estilo neomudéjar surge a finales del siglo XIX y tiene en la sede madrileña de la Casa Árabe (calle Alcalá, 62) un magnífico ejemplo arquitectónico de esa historia en común que comparten España y el mundo árabe. Este edificio fue creado en 1881 para albergar las Escuelas Aguirre y en 2006 pasó a convertirse en la Casa Árabe.

Como apunta Elena González, adjunta a la Dirección y coordinadora de la Programación de la Casa Árabe, el neomudéjar “coincide con el movimiento Romántico y ese gusto por Oriente”. Así, se tratan de recuperar los elementos del arte hispano-árabe no solo en arquitectura, sino también en otras artes como la literatura.

González ve en este edificio el exotismo oriental que se buscaba en el pasado, pero también mira al momento actual, “con una relación económica, cultural y educativa muy fuerte” entre nuestro país y los distintos países árabes.

A Paloma Sobrini, directora general de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, la arquitectura de la Casa Árabe le hace recordar la reflexión que hiciera el Nobel de Literatura mexicano Octavio Paz, quien aseguró que “la arquitectura es el testigo más insobornable de la Historia”.

Una escuela neomudéjar en el corazón de Madrid

La Casa Árabe tiene dos sedes. Una está en Córdoba (Casa Mudéjar) y la otra en Madrid: el edificio de las antiguas Escuelas Aguirre. Debe su nombre al filántropo Lucas Aguirre, un hombre de orígenes humildes que hizo fortuna como comerciante y terrateniente en el siglo XIX y que, a su muerte, cedió buena parte de su herencia a la creación de centros educativos. Concretamente, tres: uno en Burgos, otro en su Cuenca natal y un tercero –la actual Casa Árabe– en Madrid.

Elena González se muestra orgullosa de que se haya mantenido el objetivo educativo que persiguió Aguirre, ya que actualmente la Casa Árabe es también un centro de lengua árabe. Pero no solo en la educación está la esencia cultural que alberga este edificio, sino también en distintas actividades tales como exposiciones, conferencias, conciertos o presentaciones de libros.

El estilo neomudéjar de la Casa Árabe llama la atención de madrileños y visitantes, entre otros motivos, por su impresionante torre de 37 metros de altura que se destaca en la zona sur del barrio de Salamanca. La Casa Árabe se encuentra en un lugar muy transitado, cercano a la entrada norte del parque del Retiro y a la Puerta de Alcalá, lo que la convierte en visita obligada para todas las personas que visitan la capital de España.

La fachada de ladrillo visto alberga motivos geométricos que se repiten. La verja, original del siglo XIX, también destaca por su belleza. En la parte superior observamos los remates florales de piedra caliza, que son los originales. Cerca de este emblemático lugar podemos encontrar otro de los tesoros del arte neomudéjar en Madrid: el edificio del Hospital Infantil Niño Jesús, en la calle Menéndez Pelayo.

La arquitectura y la diplomacia

Mostrar poder siempre ha sido la clave en la diplomacia. Y la arquitectura, una de sus herramientas fundamentales. Muy conscientes de ello, los distintos representantes políticos del mundo árabe se han caracterizado habitualmente por hacer ver su poderío mediante espectaculares edificios.

Hoy, la Casa Árabe es uno de los elementos sobre los que pivota la diplomacia de nuestro país, definiéndose como “centro estratégico de las relaciones de España con el mundo árabe”. No en vano, el presidente del consorcio institucional Casa Árabe es el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación. El líder de la diplomacia española, Alfonso Dastis, está acompañado hoy día en este consorcio por cuatro mujeres que ocupan el rol de vicepresidentas: las presidentas de la Junta de Andalucía (Susana Díaz) y de la Comunidad de Madrid (Cristina Cifuentes) y las alcaldesas de Córdoba (Isabel Ambrosio) y de Madrid (Manuela Carmena).

El autor

El madrileño Emilio Rodríguez Ayuso fue el arquitecto impulsor, junto con el también madrileño Lorenzo Álvarez Capra, del estilo neomudéjar. Antes de construir las Escuelas Aguirre en 1881, su nombre se había hecho popular por la edificación, también en estilo neomudéjar, de la plaza de toros de Goya en 1874. Ésta se levantaba sobre el terreno que hoy ocupa el Palacio de los Deportes y fue derribada en 1934.