Sabadell sigue apostando por su hipoteca fija a 30 años para captar clientes a través de la financiación para la compra de vivienda.

Este préstamo establece unas condiciones generales competitivas, aunque siempre que el cliente esté dispuesto a aplicarse unas bonificaciones. En concreto, el tipo de interés de esta hipoteca se sitúa en el 1,6% (2,71% TAE), incluyendo la domiciliación de la nómina y la contratación de varios seguros: el de hogar, el de vida y el de protección de pagos (un seguro especial que se activa cuando el hipotecado se queda en desempleo). En ausencia de bonificaciones, el interés fijo se eleva hasta el 2,6% (3,25% TAE).

La buena noticia es que el banco catalán se muestra flexible a negociar con los clientes y que, al margen de esas condiciones generales, ofrece un precio y unas características 100% personalizadas en función de su perfil.

Además, con esta hipoteca se puede financiar hasta el 80% del menor de estos dos importes: el valor de tasación o el precio de compra de la vivienda habitual. En el caso de que el inmueble sea una segunda residencia, el porcentaje se reduce hasta el 70%.

Entre los puntos negativos, en cambio, está que la entidad establece una edad máxima de los prestatarios para poder contratar esta hipoteca (su edad más el plazo del préstamo no puede superar los 75 años) y la cuota mensual a pagar no debe superar el 40% de los ingresos totales que percibe el solicitante.  

Por otro lado, este préstamo tiene comisión por amortizar capital de forma anticipada, en los términos que establece la normativa. Es decir, si el pago parcial o total se produce durante los primeros 10 años de vida, la penalización es del 2% del importe reembolsado. Pasado ese tiempo, la comisión baja hasta el 1,5%.