La economía catalana gana velocidad en 2017. Al menos, así lo avala un estudio elaborado conjuntamente por el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat) y el departamento de Vicepresidencia y Economía y Hacienda de la Generalitat de Cataluña. Los resultados muestran un crecimiento del 0,7% intertrimestral, una décima inferior al registrado en el conjunto de España. Respecto al primer trimestre del año anterior, el PIB creció un 2,5%, gracias a la fuerte recuperación de la construcción y de la industria.

Durante 2016, el Ejecutivo catalán ya se vio reforzado por el sector de la producción industrial y continúa la senda en 2017 en agrupaciones de textil, confección, cuero y calzado; la captación y distribución de agua; y los productos farmacéuticos. La construcción, por su parte, sigue ganando fuerza: en este primer trimestre del año ha crecido un 6,3% interanual, gracias al subsector residencial y, en particular, a la vivienda. El ladrillo es el sector que más ha crecido respecto al pasado ejercicio. 

El número de viviendas iniciadas muestra crecimientos relativos importantes, aunque aún en unos niveles moderados. Los datos reflejan una ligera mejora de la licitación oficial, pese a que la evolución en los presupuestos públicos no permiten prever si revivirá la obra pública a corto plazo.

Los servicios, después de un fuerte crecimiento los últimos dos años, se fueron moderando a mediados del año pasado y los datos del primer trimeste de 2017 muestran una cierta estabilización: el crecimiento interanual se sitúa en el 2,2%, frente al 2,3% del anterior trimestre. 

En cuanto a la actividad turística, el volumen de turismo extranjero se ha elevado un 4% interanual los tres primeros meses de 2017 y la evolución en las pernoctaciones hoteleras ha estado positiva. Si ponemos el foco en el turismo interior y del resto de España, los datos son inferiores a los de 2016 donde quizá ha afectado el calendario: este año la Semana Santa cayó en abril, mientras que el año pasado fue en marzo.