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Históricamente, Estados Unidos marca el camino. La primera economía del mundo es un gran indicador adelantado de las tendencias que, con más o menos retraso e intensidad, acaban por imponerse en los cinco continentes. El dato de viviendas iniciadas creció en marzo cerca de un 20% respecto a febrero, rompiendo las previsiones más optimistas de los analistas. De momento, el radio de acción del dato ya está haciendo de oro a las constructoras y promotoras de vivienda residencial estadounidenses.

La construcción de casas crece al ritmo más alto desde 2006 y el sector inmobiliario estadounidense lo está agradeciendo con una subida de alrededor del 30% en Bolsa, muy superior a la media del mercado. Los analistas siguen alimentando el fuego con previsiones cada vez más optimistas sobre el futuro del mercado inmobiliario, porque creen que la demanda seguirá tirando con mucha fuerza.

Los expertos de Wells Fargo creen que la actividad inmobiliaria está garantizada por el alto nivel de ahorro de los estadounidenses y las compras de los ‘millennials’. La generación de los nacidos a partir de la década de los ochenta del siglo pasado habría encontrado un catalizador en el Covid-19 para convertirse en propietarios gracias a las políticas de estímulo en el país y el aumento de las tasas de ahorro.

Por ejemplo, Wells Fargo cree que la demanda de casas será muy alta durante este verano, mientras que el nivel de casas disponibles para la venta seguirá en niveles bajos. Es decir, que se mantendrán las mismas constantes vitales a pesar de los temores a una posible subida de los tipos de interés que encarezca la financiación de la compra de casas. El último dato de solicitudes de construcción, muy por encima del ritmo de viviendas comenzadas, alimenta esa teoría.

Incluso si persisten los temores sobre una subida de los tipos de interés. «Las preocupaciones acerca de un alza sólo están justificadas si es repentina. Aunque la subida sea fuerte, el parón de los compradores sólo duraría un corto espacio de tiempo. Pero en ningún caso habrá una retirada completa, especialmente si la economía y la confianza de los consumidores se mantienen fuertes», señalan los analistas del banco estadounidense.

Por otro lado, los excelentes resultados de los grandes bancos americanos en el primer trimestre (prácticamente todos han superado de largo las previsiones de los analistas) garantiza que habrá crédito más que suficiente y en buenas condiciones. Las entidades financieras han liberado una buena parte de las enormes provisiones que a lo largo del año pasado destinaron a cubrir los efectos del Covid-19.

Con la demanda disparada, el crédito garantizado y el nivel de ahorro de los estadounidenses creciendo, los primeros grandes ganadores son los grupos constructores y promotores de vivienda que poseen grandes bancos de suelos susceptibles de ser urbanizados. Wells Fargo apuesta por compañías como DR Horton, Forestar, Century Communities, HB Home o Toll Brothers.

En España, las grandes constructoras puras están protagonizando un comienzo de año tibio en los mercados, con movimientos cortos en las cotizaciones. De momento, las inmobiliarias (tanto las socimi como las promotoras puras) están mejorando su rendimiento.