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El sector de la construcción quiere abanderar la recuperación económica y se reivindica como la solución al paro en España y a la gestión de los fondos europeos.

Durante la presentación de un informe sobre la evolución del ladrillo en 2020, elaborado por la Fundación Laboral de la Construcción, tanto la patronal como los sindicatos han puesto sobre la mesa el valor del sector, su efecto tractor para la economía y su capacidad para acoger trabajadores en paro que quieran emprender una nueva carrera profesional.

“Estamos preparado para absorber a los desempleados que quieran. Somos un sector resiliente y en el que más ha subido la afiliación en el último año, con un repunte del 18,4%”, ha explicado Pedro Fernández Alén, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) y de la Fundación Laboral de la Construcción.

En esa misma línea, Pedro Hojas Cancho, secretario general de UGT FICA y vicepresidente de la Fundación Laboral de la Construcción, ha recalcado que “la construcción está deseando recibir trabajadores porque necesitamos mano de obra. Queremos formarles y que puedan desarrollar su vida laboral en este sector”.

Solo en el mes de abril, la actividad ha registrado una bajada del paro de 3.947 personas (-1,3%) y ha creado casi 13.000 empleos, según los datos de afiliación de la Seguridad Social.

A pesar de que desde la Fundación aseguran que ya no es el sector caduco del pasado, reconocen que la mano de obra está envejecida y necesita captar el interés de los colectivos más jóvenes.

Y es que, a cierre del año pasado, el 70% de los ocupados era mayor de 40 años, mientras que en 2010 sólo representaba el 48,20%. En cambio, los menores de 30 años han reducido su peso en el sector a la mitad, hasta representar en torno al 8,4%.

Tanto la patronal como los sindicatos han insistido en que el ladrillo es un sector atractivo, moderno y que innova (por ejemplo, en las técnicas de construcción y en los materiales), y que ejercer un efecto palanca sobre el conjunto de la economía.

Por cada millón de euros invertido, unos 570.000 euros vuelven a las arcas públicas”, ha insistido el presidente de la Fundación, quien también ha recordado que hay muchas empresas industriales que beben de la actividad, como por ejemplo las que se dedican a la fabricación de materiales.

Según Fernández Alén, el ladrillo no solo va a ser protagonista en los planes de rehabilitación y regeneración urbana, dotados con más de 6.800 millones de euros y que se financiarán con los fondos europeos, sino que también va a tener un papel destacado en los planes de movilidad sostenible, de economía circular, de residuos y reciclaje, en la política de aguas, en los planes de energía renovable o en la modernización del sector turístico a través de las instalaciones hoteleras. También es indispensable para solucionar el déficit de vivienda asequible en España. “La construcción no va a jugar un papel, sino el papel en los fondos Next Generation”, ha sentenciado.

Las previsiones apuntan a que el sector puede generar cerca de 188.000 empleos solo para cumplir con la estrategia de rehabilitación y regeneración urbana con las ayudas europeas para la recuperación tras la crisis del covid-19, y desde la Fundación insisten en que tienen capacidad para formar a unos 200.000 trabajadores al año. Además, recalcan que el déficit de trabajadores afecta a todo tipo de perfiles: desde los más básicos hasta los más especializados. Actualmente una de las salidas laborales que ofrece es el manejo de maquinaria.

Los retos pendientes

La Fundación afirma que el sector debe captar el interés de los jóvenes y las mujeres, y que necesita más inversión pública a medio plazo.

Actualmente la partida presupuestaria para las infraestructuras ni siquiera llega al 1% del PIB, cuando hace unos años superaba holgadamente el 2%. Mientras tanto, países como Finlandia y Dinamarca destinan más de un 3% de su PIB a la inversión en infraestructuras. Además, el organismo recuerda que es necesario que se ejecuten las inversiones previstas (el año pasado, por ejemplo, solo se llevó a cabo un 70%).

Otra de las peticiones que hace el organismo al Gobierno es impulsar la Formación Profesional, establecer nuevas medidas fiscales ligadas a la vivienda. Una de ellas es la deducción por compra de vivienda habitual, que sigue vigente solo para las adquisiciones realizadas antes del 1 de enero de 2013 y que permitiría animar a la “demanda embalsada” que hay actualmente.

Por último, la Fundación pide al Gobierno que respete los convenios sectoriales, sobre todo cuando, como en el caso de la construcción, patronal y sindicatos van de la mano a la hora de establecer contratos o fijar subidas de salario. Este llamamiento se produce por la intención del Ejecutivo de terminar con los contratos por obra, lo que pone en jaque el contrato fijo por obra que tanto utiliza el sector.