El sector de la construcción solo encuentra cosas positivas en el uso de la tecnología que ofrecen los drones para mejorar los procesos de edificación y control de las obras. En la actualidad, los drones no pueden volar sobre zonas urbanizables, pero el Ministerio de Fomento trabaja en un cambio normativo que permita el vuelo sobre zonas pobladas de estos aparatos de menos de 10 kilos a una altura máxima de 120 metros.

Las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en todos los sectores laborales. La construcción no se queda atrás y pide aún más innovación para mejorar los procesos de edificación y el control de las obras. El uso de los drones y la incorporación de sus cámaras facilitaría un levantamiento topográfico de una manera detallada y ágil, afirman desde el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid (COAATM).

Además, durante el proceso de ejecución de las obras, también se pueden utilizar para la realización de mediciones precisas o para la detección de patologías del edificio y actuaciones de mantenimiento, concretan desde el colegio técnico.

Sin embargo, cualquier uso de este tipo de tecnología choca con la actual legislación porque desde 2014 no está permitido que los drones vuelen en zonas urbanas y sobre aglomeraciones de personas.

El sector defiende que el uso de esta tecnología maximizaría las labores de mantenimiento y rehabilitación de edificios, mejorando el trabajo de los técnicos para valorar la estructura con la fotografía de alta calidad o con cámaras infrarrojas o termográficas.

La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa), dependiente del Ministerio de Fomento, está trabajando en el cambio normativo que se espera que sea más permisivo respecto al vuelo de drones sobre zonas urbanas.

Se espera que la futura regulación permita el vuelo de drones de menos de 10 kilos sobre zonas pobladas, a un máximo de 100 metros de distancia del piloto y a una altura máxima de 120 metros.