Ya han pasado casi 10 meses desde que Europa despertó con una noticia completamente inesperada: los ciudadanos británicos dijeron ‘sí’ a la salida de Reino Unido del entramado comunitario en un referéndum que pasará a la historia.

El 24 de junio de 2016 los mercados financieros mundiales entraron en pánico. Las tensiones llegaron a desembocar en la peor jornada de la historia del Ibex 35 y dibujaron un escenario desconocido e impensable hasta ese momento: la desconexión real de un miembro de la Unión Europea, bautizada en el caso británico como Brexit.

Tras meses de reuniones tentativas, el pasado 29 de marzo el país activó de forma oficial el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que contempla un plazo inicial de dos años para completar el proceso y cerrar la ruptura definitiva. Hasta marzo de 2019, Londres y Bruselas tendrán que definir un nuevo marco de actuación sobre campos tan diferentes como el comercio, la inmigración o el mercado laboral.

A pesar de que se avecinan unos meses complicados para ambas partes, hay expertos que consideran que el Brexit es lo mejor que le puede ocurrir a Europa a medio y largo plazo.

“Para Europa, sobre todo para la eurozona, acabará siendo una bendición que los británicos se vayan, porque a partir de ahora se podrán tomar decisiones de manera más clara y rapida”, ha asegurado Josep Prats, gestor de Abante Asesores, durante unas jornadas de inversión.

El experto ha explicado que las decisiones que deben tomar los países que usan el euro son distintas de las que tendrían que tomar si tuvieran divisas diferentes. “El nivel de coordinación entre bancos centrales o Ministerios de Economía y en políticas como la fiscal o la presupuestaria es imprescindible para una zona con una misma moneda”, ha añadido.

En su opinión, Reino Unido acabará teniendo un trato como Noruega o Suiza y, en la práctica, la operativa será muy parecida a la que existe hoy en día. La gran diferencia es que “las decisiones políticas y el avance hacia una coordinación fiscal y presupuestaria serán mucho más fáciles, porque bastará con que Alemania y Francia se pongan de acuerdo. “Y lo harán, por eso el gran mensaje es que el euro está para quedarse”, ha insistido.

Prats ha recordado que los creadores de la Unión Europea y del euro son precisamente las dos economías más potentes de la Europa Continental: la germana y la gala. “Esos son los actores principales y todos los demás, incluidos España e Italia, somos actores secundarios. El euro solo se puede romper si Francia o Alemania no quiere seguir con la moneda, pero ahora la apuesta por Europa es muy firme”, ha aclarado.

Para el gestor, la clave han sido las elecciones que ha celebrado Francia en los últimos días, a las que ha calificado como las más importantes de la década. Y es que, aunque se ha especulado durante meses con la posibilidad de que el partido ultraderechista liderado por Marine Le Pen llegara al Elíseo, lo cierto es que la segunda vuelta electoral se ha saldado con el resultado contrario: prácticamente dos de cada tres votos han ido a parar a Emmanuel Macron, exbanquero de inversión, exministro de Economía y líder del partido En Marche! (¡En Marcha!), creado hace apenas un año.  

Macron se convertirá en el presidente más joven de la V República francesa y será el líder del futuro inmediato de Europa junto con la canciller germana Angela Merkel.

“2016 fue un año de mucha volatilidad provocada por la política más que por los resultados empresariales o la evolución de la economía. Este ejercicio también se presentaba complicado y convulso en los primeros meses. Teníamos las elecciones francesas y las holandesas, pero hemos visto que los líderes que provocaban más dudas no van a gobernar y que han ganado los que creen en Europa y el euro. La consolidación de la moneda única es un hito que ya no tiene vuelta atrás y el futuro está muchísimo más claro”, ha añadido Prats.

Tranquilidad ante las legislativas

Pasadas las elecciones presidenciales francesas, el foco está en los comicios legislativos que celebrará el país el mes que viene y que determinará la capacidad real del futuro Gobierno galo para gobernar. Esta nueva cita con las urnas, sin embargo, no preocupa demasiado al mercado.

“Habrá mayoría posible con toda seguridad, probablemente sin mayoría absoluta. Lo lógico es que Macron tenga que apoyarse en la derecha tradicional para hacer un Gobierno de coalición o en minoría, pero los partidos antisistema (liderados por Le Pen y Mélenchon) difícilmente conseguirán juntos más de 80-90 diputados de los 577. Es decir, más del 80% de los diputados estarán en manos de los partidos tradicionales y, por tanto, habrá un Gobierno claramente europeísta en Francia y podremos decir adiós a los euroescépticos”, ha adelantado Prats.  

Para hacerse una idea de la tranquilidad que está reinando en los mercados basta recordar que el índice VIX, encargado de medir la volatilidad, se encuentra en mínimos de 24 años. Un hito que coincide con el resultado electoral francés, un buen momento económico a ambos lados del Atlántico y una buena temporada de resultados empresariales.

Y si tenemos en cuenta la firme apuesta prevista para Europa y los pocos bandazos que darán los mercados según adelanta el VIX, no hay duda de que la bolsa sigue siendo una alternativa de inversión atractiva, sobre todo si la comparamos con la deuda. Los bonos de los países europeos están ofreciendo una rentabilidad muy baja incluso a largo plazo, mientras que la rentabilidad por dividendo de las bolsas europeas se mantiene en niveles muy elevados, de ahí que las distancias entre ambos (es decir, el diferencial entre la rentabilidad por dividendo y la TIR del bono) esté en máximos históricos. Eso es lo que dejan entrever estos dos gráficos:

Fuente: Abante Asesores

Fuente: Abante Asesores

Fuente: Abante Asesores

Fuente: Abante Asesores

“Creemos que la oportunidad está aquí y que, aunque la bolsa parezca una alternativa insegura, es una apuesta segura a largo plazo”, ha concluido Prats.