Tokio / Pixabay

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Japón no es un caso atípico, es un presagio. Muchos de los desafíos que enfrenta ya afectan a otros países, o pronto lo harán, incluido el rápido envejecimiento, el estancamiento secular (situación de bajo crecimiento económico), el riesgo de desastres naturales y el peligro de quedar atrapado entre China y Estados Unidos, según The Economist. El hecho de que algunos de estos problemas hayan afectado a Japón temprano lo convierte en un laboratorio útil para observar sus efectos y averiguar cómo responder.

La principal conclusión que saca el medio de comunicación es que las sociedades deben de aprender a vivir con riesgo. ¿Por qué? Porque a medida que el clima cambia y los peligros naturales proliferan, los países deben de centrar sus esfuerzos en tener una mayor capacidad de recuperación de las crisis. En este sentido, Japón ya ha podido sufrir como la furia de la naturaleza le ha hecho aprender de sus errores. Por este motivo, el país ha invertido en resiliencia. Los puentes y los edificios están equipados de forma retroactiva para que sean a prueba de terremotos. Cabe destacar también que tras el gran terremoto que sacudió Kobe en 1995, dejando a muchos sin agua, la ciudad construyó un sistema subterráneo para almacenar el suministro de 12 días para los residentes.

The Economist destaca que muchos japoneses comprenden que responder a los desastres es un problema de todos, no solo del estado. Un mantra que se ha podido comprobar durante la pandemia al comprobar como el uso de la mascarilla ha sido prácticamente universal entre toda su población. Una medida que le ha convertido en el páis con menor tasa de mortalidad por covid-19 y mayor tasa de vacunación de los siete que conforman el G-7. 

Otra lección y aviso que deja Japón guarda relación con la demogragía. La mayoría de las sociedades envejecerán y se encogerán como ya le ha pasado a Japón. Para 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, frente a una de cada 11 en 2019. Se prevé que la población de 55 países, incluida China, disminuirá entre ahora y 2050.

Permanecer activo durante más tiempo es fundamental ante el envejecimiento de la población y por eso el gobierno japonés insta a las empresas a mantener el personal hasta los 70 años. De hecho, en la actualidad, el 33% de las personas de 70 a 74 años tienen trabajo, frente al 23% de hace una década. Esta situación trae alguna consecuencia mala para el país como es el lento crecimiento de su economía.

Japón es un acreedor importante y la tercera economía más grande a los tipos de cambio actuales. Su gente vive más que los ciudadanos de cualquier otro país. Es el hogar del mayor inversor en tecnología del planeta, una empresa pionera en 5 g y una serie de marcas globales, desde Uniqlo hasta Nintendo. La experiencia en robots y sensores ayudará a sus empresas a ganar dinero con una amplia gama de nuevas tecnologías industriales. Geopolíticamente, Japón juega un papel fundamental entre China, su socio comercial más grande, y Estados Unidos, su socio de seguridad clave.