Nuestro entorno está plagado de objetos que, si se les mira de determinada forma, pueden servir de inspiración en el trabajo. ¿Un ejemplo? Una lata abollada de refresco: como en nuestro país los ciudadanos no somos tan cívicos como pueden serlo en los países nórdicos. todos hemos visto más de una vez una de estas latas por el suelo, en el campo.. ¿verdad? Pues hay quien esa basura le sirve de modelo para crear muebles, como es el caso de la diseñadora e interiorista madrileña Inés Benavides.

¿Qué diseña, en concreto, inspirándose en las latas? Pues unas mesitas auxiliares o pufs, según el uso, de aspecto similar a la lata, pero de eso hablaremos más adelante. Empecemos por el principio y hagamos las presentaciones: Benavides, Ingeniera de Minas de formación, trabajó unos años como consultora en estrategias de empresa tras lo cual montó su estudio de diseño e interiorismo, de nombre homónimo, en 2002.

Desde allí gestiona diferentes proyectos tanto habitacionales, como para espacios lúdicos. Uno de los más conocidos es el bar Clandestino, en pleno corazón de Madrid, un bar subterráneo de aspecto un tanto destartalado en el que se pide contraseña al entrar. También trabaja con espacios comerciales y diseña muebles, que es su otra pasión.

Bar Clandestino Cocktail & Music (Madrid)

Bar Clandestino Cocktail & Music (Madrid)

Fuente: Inés Benavides

¿Cómo es su trabajo como interiorista? “A la hora de empezar a trabajar lo primero en lo que me fijo son los volúmenes, la altura de los techos y en cómo se ha utilizado o  reinterpretado la luz, pero también en la distribución de los espacios. Para mí, la luz natural y los espacios diáfanos son un buen punto de partida para organizar una casa”, explica. En su opinión, el secreto de un buen diseño es que debe ser atemporal y que debe poder integrarse tanto a espacios clásicos como vanguardistas.

Son varios los proyectos en los que ha trabajado la interiorista (como curiosidad diremos que a menudo se “retira para trabajar”, exiliándose durante unos días fuera de la capital en busca de silencio), como el restaurante Meatpoint, enfrente de la Biblioteca Nacional o la librería Los Editores, también en la capital.

“Todas mis obras son importantes, son como mis bebés. Cada vez que se me pregunta suelo decir que la más importante es la obra en la que estoy trabajando en ese momento, porque me implico muchísimo”, comenta. Utiliza todo tipo de materiales en su trabajo, aunque llama especialmente la atención que use los que otros descartan: por ejemplo, lo que se conoce como “sobrantes de cuchilla”, la madera que otros no quieren. “Hemos conseguido diseños asombrosos con “desperdicios” de los talleres”, explica.

Pero vayamos a los Cubbs, el diseño del que hablábamos al principio: cuadrados, redondos o poligonales, pueden servir de mesa auxiliar o e asiento. Están lacados en diferentes colores, muy llamativos, y están cuidadosamente abollados, lo que les da un aire rompedor y divertido.

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Curiosa es además su forma de fabricación: se hacen en el taller de un artesano metalista en Córdoba y luego se lacan en un taller de coches de lujo. “En el proceso tardamos aproximadamente un mes y medio”. Ya ven, la fabricación de sus piezas es como su forma de trabajar: aúna distintas disciplinas y formaciones. Todo un ejemplo de que la sinergia puede llegar a ser bella y también rompedora.

Estos son otros diseños:

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

Fuente: Inés Benavides

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