Gtres

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Ya de vuelta de unas merecidas vacaciones, -creo que este año más necesarias que nunca, por lo vivido en los últimos meses y por lo que aún nos queda por vivir hasta final de año-, ponemos de nuevo el contador a cero e iniciamos el nuevo curso escolar y profesional. Los colegios abren definitivamente sus puertas y esto es una buena noticia, aunque no sabemos si será con carácter temporal o definitivo, ya que dependerá de la situación sanitaria, así como el “caso a caso” en cada uno de los centros, siendo la última de las decisiones a tomar, el cierre de los mismos. Esta medida conllevaría efectos inmediatos en el comportamiento de las familias y de las empresas para con sus empleados.

Dicho esto, seguimos teniendo una máxima constante: “la incertidumbre”, en el más amplio sentido de la palabra, aún no se ha disipado y eso afecta a las decisiones que se están tomando en entornos profesionales y sociales. Sin embargo, si hay algo que nos diferencia de la situación previa al verano es que cada día estamos más acostumbrados a convivir con esta pandemia, adaptarnos a la misma y buscar diferentes escenarios según surjan nuevos acontecimientos, así como interiorizar los cambios en nuestro estilo de vida y forma de relacionarnos, que la misma nos ha traído.

Todo lo anterior, unido a las ganas e ilusión de la mayor parte de todos nosotros de reactivar la economía, con el debido control y respeto a todas las directrices sanitarias, harán que, más pronto que tarde, podamos recuperar un ritmo constante y creciente, no sin olvidarnos, de las múltiples empresas que habrán cerrado sus puertas de manera indefinida, así como de las otras nuevas que se hayan constituido.

Respecto del mercado inmobiliario y sin obviar la situación que vivimos en estos momentos y que ya en otras ocasiones hemos comentado, como la difícil situación que atraviesan algunos arrendatarios de locales y centros comerciales, así como hoteles y establecimientos de ocio, el teletrabajo y su impacto en la tipología de oficinas, los concursos de acreedores, etc.

Lo cierto es que “la vuelta al cole” se presenta interesante al empezar ya a verse en el mercado activos a la venta. Muchos de ellos son merecedores de ser analizados en detalle y, el que los incorpore a su porfolio en su justo precio y descontando o no, lo que fuera procedente, consecuencia quizás, entre otros, de dudas en la calidad crediticia del arrendatario, pero no así del valor del activo en cuestión, hará de ellos un valor refugio con el que afrontar estos difíciles momentos que estamos viviendo y que a la postre, demostrarán haber sido una magnífica inversión. 

Por tanto, después de este soplo de aire fresco en el que ha consistido “el parón” de las vacaciones, afrontamos el nuevo curso con esperanza e ilusión y con las pilas completamente cargadas preparados para lo que pueda ocurrir, teniendo muy presente eso sí, dónde nos encontramos y a qué nos podríamos enfrentar.