El Mundo

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Después de los estragos que dejó la crisis al sector inmobiliario, vuelven los beneficios a niveles de 2007. Estos años han servido para un saneamiento, y las principales empresas que trabajan el ladrillo han empezado a encadenar buenas cifras: trimestre a trimestre han ido sumando ganancias y en 2016 se triplicaron los beneficios respecto al año anterior.

Esta mejora se debe, principalmente, a la confluencia de dos factores. La suma de una aceleración en el número de compraventas (tanto en sector residencial como retail y oficinas) y un incremento de precios en las transacciones y alquileres. 2016 sumó 404.421 operaciones en el sector de la vivienda, un 13,7% más que en 2015. Con todo, es solo un poco más de la mitad que se registró en 2007. Además, los precios se han visto incrementados un 11% desde 2014. 

El escenario, por eso, ha variado durante todos estos años. Aunque los antiguos conglomerados del ladrillo empiezan a remontar, el sector ha despertado interés en las socimis, empresas con activos destinados en su mayoría al alquiler y enfocadas al reparto de dividendo.

El beneficio de unas y otras en 2016 fue de 1.395 millones de euros, lejos de los 407 millones de 2015, y muy cerca de los 1.592 millones de euros registrados en 2007.