Lexington Textil

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Vivimos en un mundo veloz regido por las tendencias; también en la decoración. La pregunta es: ¿cuáles son pasajeras y cuáles no? De la respuesta a esta pregunta dependerá no solo la estética y el confort del hogar, sino también acertar en qué invertimos al decorar y, en consecuencia, amortizarlo. Tres expertas en arquitectura e interiorismo nos ayudan a descifrar la evolución que ha sufrido el hogar en el último lustro y apuntan caminos futuros.

¿Cómo decoramos hoy?

Los interiores son también el reflejo de la sociedad y sus distintos momentos. “Del minimalismo y el estilo nórdico de los últimos tiempos se ha pasado a un auge del vintage, en parte provocado por la crisis económica pero también por una corriente hacia una forma de vida más sostenible que ha traído consigo una cultura del ‘hazlo tú mismo’ y, en consecuencia, una decoración más personal”, asegura Pili Molina, diseñadora de Masfotogenica Interiorismo.

“Más que un cambio radical, en mi opinión ha habido una evolución progresiva hacia espacios más funcionales. En general, hay mayor pragmatismo a la hora de plantear una reforma. El cliente de hoy día, con respecto al de hace unos años y tras el periodo de crisis, tiene una visión más ajustada de qué necesita”, asegura Rocío Martín, cofundadora del estudio de arquitectura Tu arquitecto reforma.

Adiós a los espacios diáfanos; llegan los ambientes comunicados

“Los espacios diáfanos y multifuncionales ganan adeptos. En general, se piden propuestas más arriesgadas pero que también deben ser funcionales”, opina Carmen Barasona, directora de Barasona Diseño y Comunicación.

“Hace unos años se produjo un ‘boom’ de los espacios abiertos. La palabra clave era diáfano. Todo el mundo quería demoler tabiques, generar espacios con doble orientación, romper falsos techos y dejar las instalaciones vistas –cuenta Rocío Martín. Aunque los espacios creados son potentes, funcionalmente en las viviendas no se hacía distinción entre el espacio día y noche, de modo que acabar con los pasillos hizo que los dormitorios abrieran al salón y no todo el mundo tiene su baño en suite… Hoy se buscan soluciones intermedias”, continúa.

Definitivamente, la cocina es el nuevo salón

“La fusión entre la cocina y el salón es una realidad consecuencia de los cambios en la forma de vivir de la gente –afirma Molina. La idea es que todos los espacios de compartan y que se puedan aprovechar todos los metros útiles”.

En opinión de Rocío Martín, “la cocina abierta, que hasta hace poco formaba parte de un espacio diáfano formado a su vez por salón y comedor, ha ido evolucionando a una ‘semi-integrada’ que potencia la convivencia, pero que no renuncia a cierto aislamiento en determinados momentos. Para ello, el uso de tabiques acristalados o puertas correderas es un recurso perfecto”.

Conectados con el entorno

Si dentro de la casa se buscan espacios abiertos, pero no tanto como hasta hace unos años, la tendencia sí se mantiene en relación al exterior. “Ahora evitamos las perfilerías que rompan las vistas del paisaje. El minimalismo ha llegado al mundo de los cerramientos”, apunta Carmen Barasona como una de las claves de este cambio.

Rocío Martín cree, además, que “cada vez hay más interés por aprovechar bien la orientación y, así, mejorar cuestiones como la incidencia de la luz natural en los espacios en función de su uso”. En opinión de Martín, esta tendencia se apoya en la mejora de las carpinterías exteriores y en la evolución de los materiales, que mejoran considerablemente la eficiencia energética de las casas.

Un baño para vivirlo

Desde hace tiempo, el baño viene siendo un espacio más enfocado al bienestar que a la higiene. “Conscientes de que es un ambiente pensado para el cuidado personal, su distribución parte de un concepto más idealizado. Crear zonas de baño en las que prima la calidad de la experiencia es tendencia”, asegura Barasona.

Martín opina que el cambio vivido reside en “la importancia de aprovechar mejor el espacio, sobre todo en la rehabilitación de pisos antiguos con baños pequeños”. En este sentido, afirma que bidés y bañeras han ido desapareciendo progresivamente. “Ahora mandan las duchas enrasadas de grandes dimensiones y de resinas sintéticas”. Sobre los materiales, afirma que en suelos y paramentos se buscan generar un efecto óptico de amplitud espacial usando los mismos acabados. Además, se imponen los muebles de lavabo y los inodoros suspendidos.

El gran salto en los materiales

La variedad de materiales para pavimentos y revestimientos se ha disparado en los últimos tiempos. Hoy, es posible reproducir cualquier tipo de superficie sobre cualquier base. Porcelánicos, laminados y vinílicos que reproducen madera, piedra, incluso la textura del papel pintado o la del mosaico hidráulico con gran realismo, potencian la mezcla de acabados en los espacios.

Como se vio en Cersaie, la feria de revestimientos que cada año se celebra en septiembre en Bolonia, fabricantes como Marazzi Ceramiche han presentado colecciones tan sorprendentes como Fabric, que cuenta con un revestimiento en la superficie del gres que imita la urdimbre y la trama de una pieza de tela. Fabric resulta realmente espectacular aplicada en la pared de un baño.

“Antes, muchos de estos materiales sintéticos eran horrorosos. Ahora, su estética es variada y bonita, pero además no requieren ningún tipo de mantenimiento y eso los hace óptimos para los interiores residenciales”, añade Pili Molina.

Sí, renovamos más a menudo

Lo de apostar por una decoración ‘para toda la vida’ es algo que se superó hace tiempo. “La oferta de artículos de decoración y materiales y lo rápido que se renuevan, unida al concepto ‘low-cost’ de buena parte de ella, ha hecho que la gente pueda cambiar con más frecuencia la estética de su casa –afirma Molina. El papel pintado, la pintura o textiles se pueden cambiar sin obras ni mucha inversión”.

Molina opina que el hecho de que, especialmente a lo largo del último lustro, los particulares tengan cada vez más inquietudes e información sobre decoración y que haya una oferta tan amplia, es positivo. En todo caso, cree que se puede acabar por tener un batiburrillo de cosas ‘de moda’ en casa que no tienen por qué funcionar juntas.

Pero…, ¿existe una ‘burbuja decorativa’?

Molina opina que es así y cree que no va a poder sostenerse mucho tiempo. “Es imposible estar cambiándolo todo continuamente. Creo que lo mejor es invertir en buen diseño, con cosas que realmente te gusten y con las que quieras convivir mucho tiempo”.

Este concepto entronca con la filosofía danesa del ‘hygge’; es decir la creación de espacios personales, confortables y relajados que, probablemente, definirá la decoración de los próximos años.

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