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¿Y si tu tejado fuera un espacio verde? En España no es tan habitual, pero en otros países como Francia o Bélgica se están empezando a ver en la ciudad cubiertas verdes: tejados de edificios ocupados por huertos y jardines.

Hace unos meses se inauguraba en París un huerto urbano. Podríamos pensar que no es noticia, los huertos urbanos son muy habituales ya en las ciudades, salvo que el huerto parisino se encontraba en el tejado de un edificio. Los vecinos alquilaban una parcela (en este caso se trataba de estructuras metálicas colocadas en vertical) y por un módico precio, tenían verdura fresca de temporada al mes.

En Madrid tenemos otro ejemplo, en este caso no es de acceso al público, pero se trata de un huerto urbano en el tejado del hotel Wellington: de allí salen las verduras que nutren las cocinas del hotel. Y es que, si todos los edificios tienen cubiertas que la mayor de las veces están sin usar, ¿por qué no hacerlas verdes?  “Crear jardines sobre nuestras casas es posible y además, tiene muchas ventajas para la vivienda y para el entorno urbano”, explica Pablo García, de Atrezzo Arquitectos.

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Estamos hablando de cubiertas verdes: “No es otra cosa que una serie de capas protectoras, filtrantes, drenantes e impermeabilizadoras en las zonas más bajas y de tierra con suelo natural en las más altas, sobre la que se siembran plantas, césped, arbustos, etc. Siempre elementos vegetales de pequeñas raíces para que no dañe las distintas protecciones”, explica el arquitecto.

Evidentemente, no se puede hacer en cualquier tejado. “Siempre estamos hablando de cubiertas planas o de escasa inclinación. ¿Qué ventajas tiene? Pues aparte de la esbozada en el caso de huerto (que subes al tejado y tienes tomates frescos, por ejemplo), hay otras: “La vegetación actúa como protección de la radiación solar en verano, algo fundamental en nuestro clima, pudiendo llegar a reducir del 50% al 90% la radiación incidente, evitando sobrecalentamiento y la fluctuación de la temperatura dentro de nuestras viviendas.

Además, en invierno actúa como un aislante orgánico con una efectividad de al menos el 30%, dependiendo de las plantas y su vigorosidad”, añade el arquitecto. Vamos, que en verano nos ayudará a estar más fresquitos y en invierno, la casa estará más caliente.

Otras ventajas son que mejoran el clima de la ciudad, ya que humedecen el aire y reducen el calentamiento atmosférico. “Además, la refrigeración del ambiente mejora de manera notable el rendimiento de los sistemas de aire acondicionado, reduciendo las emisiones de CO2. También, se reduce la contaminación, ya que las plantas realizan la fotosíntesis con el CO2 generado en la ciudad limpiando y filtrando el aire que respiramos. Estas nuevas áreas verdes son pulmones para la ciudad”, explica Pablo García.

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Protegen del ruido

Pero no se acaban ahí las ventajas: estas cubiertas verdes aumentan la retención de agua, siendo capaces de retener hasta el 90% de las lluvias. Una parte de esa agua se devuelve a la atmósfera, generando más humedad. “También es posible en muchos casos tener un aljibe en el que almacenar esta agua para posteriormente usarse para el riego sin tener que usar el agua potable”, añade.

Otra ventaja añadida: protegen frente al ruido. “Estas cubiertas aíslan acústicamente hasta 3dB y son capaces de mejorar la insonorización hasta los 8dB, siendo eficaz en edificios situados en entornos de mucho ruido, si bien es cierto que hablamos de la cubierta y no de las fachadas que es donde más ruido se recibe”, concreta el arquitecto.

Y, como decíamos arriba, puede generar alimentos, si lo que decidimos poner en el tejado de nuestra casa es un huerto urbano.

Evidentemente, también hay algunas desventajas: “No podemos implantarlas en todos los edificios existentes ya que supone una carga con unos requisitos estructurales adicionales al edificio, en algunos no sería viable. El mantenimiento, por supuesto, es mayor que el de una cubierta convencional. Además, la cubierta debe ser ejecutada y resuelta por empresas muy especializadas para que no se deriven problemas de humedad o goteras”, comenta.

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¿Por cuánto sale tener un ‘tejado verde’?

Si comparamos con otras cubiertas más convencionales, tenemos que una cubierta de este tipo ronda entre los 100 euros/m2 y 130 euros/m2. Si dispone de sistema de recogida del agua de lluvia para aprovechamiento posterior, cuesta entre 130-160 euros/m2. Sin embargo, una cubierta invertida con grava blanca está entorno a los 40 euros/m2 y una convencional con acabado de cerámica 56 euros/m2. Si es de piedra, 116 euros/m2.

Evidentemente, el coste es mayor pero también lo es la vida que se le va a dar a ese espacio, habitualmente yermo…