Google se instaló en el barrio en una antigua fábrica del número 111 de la Octava Avenida / Wikimedia commons

Google se instaló en el barrio en una antigua fábrica del número 111 de la Octava Avenida / Wikimedia commons

El Chelsea Market es de todo menos un mercado. El famoso edificio donde se fabricaron las primeras Oreo, en 1912, se ha reinventado varias veces hasta ser hoy una de las factorías rehabilitadas de visita obligada en uno de los barrios más de moda de Manhattan (Nueva York). Y Google, que ya ocupa en régimen de alquiler algunas de sus plantas, ve en ella su próximo cuartel. La compañía tecnológica se encuentra en proceso de cerrar la compra del edificio y está dispuesto a pagar 2.000 millones de dólares por hacerse con la titularidad del Chelsea Market (uno 1.620 millones de euros). 

Actualmente, Chelsea se encuentra en plena ebullición. Es uno de los barrios más reclamados. Después de Soho, ahora se ha desplazado a él el interés. El mercado se encuentra en el límite con otro barrio de moda, Meatpacking District, una zona llena de mataderos (de ahí el nombre) y de almacenes para repartir carne a los restaurantes de la ciudad. La transformación de los barrios se debe, en parte, a que en 2009 se creó el High Line, un parque diseñado por Zaha Hadid y construido en una línea de ferrocarril abandonada. Con el cambio, la zona se llenó de restaurantes, hoteles y galerías de arte que lo ha hecho referente.

Después de años en desuso, el Chelsea Market volvió a abrirse al público en 1997, Más tarde, en 2011, Jamestown lo compró por 790 millones de dólares, un valor que se ha duplicado en siete años. Pero mucho antes de todo eso, cuando se levantó, en 1895, estos 11.500 m2 de fábrica era la multinacional galletera Nabisco. La antigua fábrica ocupa toda la manza que queda entre las calles 15 y 16 y las avenidas Novena y Décima.

Google llegó hace relativamente poco, aunque ya se instaló en el barrio en 2010, cuando compró un antiguo almacén de la Octava Avenida y que hoy es su sede neoyorquina.

Chelsea Market acoge actualmente multitud de comercios y restaurantes en las plantas bajas. / Wikimedia commons

Chelsea Market acoge actualmente multitud de comercios y restaurantes en las plantas bajas. / Wikimedia commons

Google revolucionó la filosofía de las oficinas tradicionales, dejando atrás los fríos despachos por salas en la que los empleados pueden meditar, inspirarse o relajarse en zonas de ocio. Aún no se sabe con qué objetivo Google comprará el edificio, pero se espera que mantenga el uso de sus instalaciones, un mercado multidisciplinar (comida, ropa y diseñadores emergentes) en sus bajos que es un claro reclamo turístico para la ciudad. 

La operación acercaría a Google a Apple, que dispone de una tienda en la zona, y le haría dueño del corazón de un área cuyos alquileres están al alza.